El Nuevo Poder Judicial manifestó
renovación de sus tiempos con el Encuentro Nacional de Magistraturas
Electorales 2026. El Supremo Electoral y la Suprema Corte coincidieron bajo una
señal certera: cada elección no sólo deja resultados y gobernantes; también
deja aprendizajes. Y esas lecciones, coincidieron Hugo Aguilar y Gilberto Bátiz
deben convertirse en preparación institucional para los procesos por venir.
Este fue el cimiento donde el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz y el
magistrado presidente de Supremo Electoral, fortalecieron la coordinación entre
los organismos con tal de amparar una justicia cercana a las exigencias de la
ciudadanía. Bátiz García colocó el reto en el horizonte de las elecciones de
2027 y 2028: éstas pondrán nuevamente a prueba al sistema democrático y
exigirán que la experiencia acumulada por las autoridades federales, regionales
y estatales se transforme en capacidad de respuesta. Se trata de llegar
preparados a una nueva elección y cohesionados para resolver los conflictos que
inevitablemente acompañan a toda competencia democrática. El magistrado Bátiz
planteó que la riqueza democrática mexicana por sus entornos territoriales
diversos sintonizan una común exigencia ciudadana: que la justicia electoral
funcione, resuelva y dé certeza. En esa lógica, la tarea de las autoridades
electorales trasciende pues contribuyen a la paz social y a la gobernabilidad
del México. El Encuentro Nacional de Magistraturas Electorales 2026, adquirió
así más de un sentido: escuchar experiencias, compartir criterios y anticipar
riesgos comunes permite construir respuestas institucionales comunes. La
ciudadanía no pedirá discursos a los mandos electorales sino resultados
verificables: sentencias oportunas, razones claras, derechos protegidos, reglas
respetadas e independencia frente al conflicto. La presencia de las
magistraturas electorales tuvo además un profundo significado institucional de
los nuevos tiempos transformadores. Hugo Aguilar Ortiz reconoció públicamente
los 30 años de trabajo del TEPJF coincidentes con la primera transición
democrática y sus subsiguientes alternancias. El TEPJF ha mostrado capacidad
para responder a las transformaciones de la realidad política y electoral de
México. Hizo memoria en Ministro Presidente en que el Tribunal Electoral como
un organismo flexible, ha podido adaptarse y ser referente para otras
impartidoras de justicia no solamente regional o doméstico, sino internacional.
Su reconocimiento fue mayor: habló la autoridad máxima de la SCJN, de un órgano
que ha demostrado que la justicia electoral puede funcionar con dinamismo y
eficiencia al servicio del pueblo. La simbiosis entre ambos presidentes está,
por tanto, en la responsabilidad institucional. El TEPJF llega a sus tres
décadas con una experiencia que la propia Corte reconoce como referente,
mientras la nueva integración democrática y popular de sus magistrados imprime
dinamismo y eficiencia a la impartición de justicia desde la pluriculturalidad
y la territorialidad. El mensaje de fondo del encuentro fue que la democracia
no termina en las urnas, después de cada elección comienza el trabajo de las
instituciones para hacer valer los derechos, resolver las controversias y
preservar la confianza pública. Las elecciones de 2027 y 2028 serán un
ejercicio renovado. Y el Nuevo Poder Judicial marcará la diferencia con una
justicia electoral capaz de responder ahí donde ocurren los conflictos y donde
finalmente se mide la legitimidad ante la ciudadanía.