Vladimir
Rothschuh
La
contra reforma del Poder Judicial no solamente contempla mandar al 2028 la
elección de jueces y magistrados, sino una miscelánea de cambios para evitar
los gazapos del 2025. Ahora la reforma de la Presidenta testeada por Ramírez
Cuéllar, mete bisturí con casi una docena de aspectos que tienen aportes de Taddei,
Gilberto Bátiz, Celia Maya y de Hugo Aguilar. Las correcciones apuntan a evitar
los acordeones, la saturación de boletas, costos financieros y confundir al
elector en el 27; se evitará la reelección de quienes en funciones del TEPJF
busquen brincar a candidatos y volver electos; regresará la SCJN a dos Salas
ante la incapacidad de una Sala para atender el cúmulo de listados; tendrán voz
y voto Bátiz, Maya y Aguilar en la OAJ para un mejor equilibrio presupuestal;
se crearán nuevos embudos que califiquen no solamente la idoneidad de jueces,
ministros y magistrados, sino que quien evalúe tenga capacidad para hacerlo;
habrá una nueva geografía distrital; entre el articulado constitucional a
modificar están el 94, 95, 96, 97, 99, 100, 116 y 122 constitucionales. Los
tiempos apremian y aguardan Ramírez Cuéllar, Luisa Alcalde y Monreal a que su
bancada como las de sus aliados verdes y petistas no salgan con la
trastada de la fallida reforma electoral.
II-
En busca del tiempo perdido, una de las cavilaciones y entornado de ojos con un
mantra posdemocrático vacila en torno a la existencia de
una izquierda mexicana – guadalupana. Ese tiempo en los lavatorios y
mingitorios de Proust a la mexicana, intelectualmente no debería generar
confusiones en los jaloneos capitalinos del PRD y Morena,
sabiéndose que la inmensa mayoría del oficialismo proviene del
Movimiento Democrático de Cuauhtémoc Cárdenas y hoy la dirigencia nacional de
Morena vuelve a manos de “Izquierda Democrática” del maestro René Bejarano. Las
disputas que llevaron a la ruptura interna del PRD en el 2011 siguen vigentes
con el diferendo de Víctor Hugo Lobo y Jesús Zambrano. Si antes lo fue entre
estos Chuchos y López Obrador agrandando la fisura sobre la
definición del progresismo, su envés marca ahora mismo la escasa dialéctica,
puesto que sigue en dos manos o tres la proyección de quienes
animan consolidar el paradigma que intentó con su reforma la
presidenta Sheinbaum liquidar la metástasis de Morena, PT, PRD o Somos México.
La sustancia de la reforma presidencial de Sheinbaum mantiene su vigencia en
la altisonancia de Chuchos y Lobos.
III-
La presidenta Sheinbaum se alza como autoridad ante la narcocorrupción
electoral; su iniciativa de finiquitar los OPLEs y rechazada por los aliados y
adversarios partidistas, toma fuerza en la elección de Rocha Moya, Cabeza de
Vaca, Aureoles y como de todos los narco gobernadores que se consolidaron en
los pasados doce años. Curiosamente, entre quienes se opusieron a desaparecer
los Organismos Públicos Locales Electorales, está el INE cuya
bendición es mantenerse distante de participar en organización y
validación de las elecciones para gubernaturas, diputaciones
locales, presidencias municipales, alcaldías y concejalías. Hoy la
corrupción de Sinaloa no lo salpica.

