EDITORIAL

PENSIONES VACUNAN LA PANDEMIA


 

*México, ejemplo global

*El niño pródigo del CCE

*Fin del hechizo

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

La reforma del presidente López Obrador al sistema de pensiones rompe con la rutina que de marzo a julio había entrado el país con sus distintas expresiones sociales y políticas. Rompió el presidente López Obrador con ese hechizo que parecía eterno, fatigoso, aburrido, de mañana, tarde y noche, acerca de la evolución de una pandemia originada por el neoliberalismo a través de su brazo ejecutor de la OMS; México había perdido la alegría por la vida, dedicado de tiempo completo el gobierno a la necrofilia. Nadie festejaba a los miles de mexicanos que nacían, todo se volcaba hacia la tragedia que ni siquiera celebraba a los miles de mexicanos recuperados de la gripa china. Eso quedó atrás como suele decir el presidente López Obrador, siendo la mejor vacuna al Coronavirus la enmienda a las Afores.  La reforma a las pensiones es ingeniosa, no se fue por el común denominador de las izquierdas expropiatorias, que bien podía en el caso de la 4T, haber restituido el viejo orden del ahorro nacional retirando de las manos de los tecnócratas del zedillato los bienes de la clase trabajadora. Las medidas del presidente López Obrador fueron más osadas que lo fallido alcanzado en Argentina, Francia, Colombia y Nicaragua, origen de revueltas sociales sangrientas. Porque tanto en Latinoamérica como en Europa los gobiernos tocaron las pensiones dañando a los trabajadores, en México la Cuarta Transformación actuó reduciendo a 15 años el retiro, aumentado 40% los beneficios financieros y achicando las comisiones de la tecnocracia parásita que las administra.  



Tan formidable resultó ser la reforma que Carlos Salazar regresó a Palacio Nacional como el niño pródigo del sector empresarial que apenas hace algunos meses entró en berrinche porque pedía un Fobaproa a nombre del Coronavirus. Pero está de vuelta el cabecilla del CCE gracias a la paciencia de un personaje ausente en esta gran reforma social de los trabajadores mexicanos, Alfonso Romo, quien se puso lejos de los reflectores reconciliando a la IP con el presidente López Obrador y comprometiendo al PRI a través del dirigente cetemista Aceves del Olmo y que deberá votar junto a Morena en las cámaras de Monreal y Delgado a favor de esta magnífica enmienda  que otorga confianza no sólo al grueso de los trabajadores sino a las nuevas generaciones que rechazaron el modelo de retiro. Curioso que ninguno de los sindicatos ligados a Morena haya formado parte de esta reforma sino el cetemista como evidencia muscular que aún tiene esa central obrera como la potestad tecnocrática de las Afores. El presidente López Obrador rompió la maldición del virus chino y reingresa a México a la normalidad económica yendo más allá de las traiciones neoliberales que cargaron la mano en tristes sexenios agostando el futuro de las familias de la clase trabajadora mexicana, y eso era a lo que apostaban los administradores de las Afores actualmente como en las otras naciones donde se despojó a la clase obrera de sus ahorros. Este impulso económico de la Cuarta Transformación debe servir para el golpe de timón definitivo en la rutina del Covid19 que encerró al gobierno y buscó hacer lo mismo con el presidente López Obrador, como lo demuestra México, que de primer social comercial de Estados Unidos haya sido desplazado por China. México hoy gracias al presidente López Obrador mira abrirse una enorme ventana para airear e iluminar los farragosos informes sobre la pandemia, con la conclusión de que esta reforma al sistema de pensiones pone el último clavo en el ataúd de la gripa asiática.

 

 

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