Vladimir
Rothschuh
La
permanencia acéfala de una de las dependencias federales más
vinculadas al proyecto personal de Sheinbaum y a donde arribará
Laura Itzel Castillo, reflejaba el sinsentido aparente de la salida
de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres. Toda vez que había
desarrollado Hernández Mora una agenda federal hiperactiva y desmedida en la
multiplicación de programas, acuerdos, reeducación y defensa a favor
de las mexicanas. Las acciones y los logros mostraban a Citlalli
casi como la sombra de la Presidenta de México y una carrera brillante al 2030.
No había fin de semana o mañanera donde no estuviera presente la
secretaria de las Mujeres. La promoción inicial de irse a dirigir Morena era
atinada en cuanto había acompañado a Sheinbaum en la campaña presidencial y
desde la secretaría general logró cosechar el volumen más grande de
gobernadores para un partido político en los últimos tiempos. Y en esa
transición, los giros, guiños y twist palaciegos, amalgamaron varios
asuntos con la sorpresa de que Citlalli fue ceñida a la Comisión
Nacional de Elecciones y no a la presidencia nacional de un partido de gobierno
que había abandonado la Cartilla Moral de su líder nacional y peor aún,
extraviado el Decálogo que Sheinbaum entregó a su militancia en el Hotel México
cuando juramentaba su candidatura. Las tareas gigantescas
desempeñadas por Citlalli a favor de las mujeres, niñas, adolescentes, abuelas
y madres solteras, con los Centros Libre, la Red de Abogadas, la Cartilla
de Derechos de las Mujeres, el Sistema Nacional Progresivo de Cuidados y la
infinidad de acuerdos transversales con los tres niveles de gobierno, así como
con empresas privadas y plataformas digitales, son lo que aguardan a la
presidenta del Senado. Dos años después, persiste dando sorpresas el estilo
personal de la Presidenta, porque de esa coyuntura es que a Esthela Damián la
removió de la Consejería Jurídica para perfilarla a la gubernatura de Guerrero,
donde el fantasma de la misoginia y nepotismo, Macedonio Salgado, apareció
al encuentro de unidad entre el grupo de mujeres surianas que sucederán a
Evelyn Salgado en la gubernatura. Del rechazo público de Sheinbaum
al promiscuo Ángel Aguirre y su chuchismo de Nueva Izquierda, Beatriz Mojica
retorna entre Esthela Damián, Sara Salinas, Otilia Hernández y Abelina
López, metiendo en saco roto lo ocurrido el 2015. Y en esta
articulación es que culmina el gambito de Sheinbaum con el carácter feminista
de Citlalli Hernández, que da contenido al proyecto sustantivo de Palacio y no
solamente en la sucesión suriana, sino en los otros estados donde habrá
comicios en el 2027 y muchas mujeres decantarán roles en la recuperación de
aquella sentencia de llegamos todas. A esa atalaya feminista es donde irá a revelar
sus dones Laura Itzel Castillo y a superar el legado de Citlalli, que no es
poca cosa, como a corroborar que su carrera política en la izquierda mexicana
nada tiene que ver con la meritocracia y el privilegio, como han acusado sus
críticos de la cultura de la negación. La senadora Castillo es arquitecta de su
propio destino: desde 1974 invariablemente su corazón late a la izquierda como
asambleísta, diputada, alcaldesa y funcionaria de gobierno. Ese corazón también
pulsa en todos sus sentidos en la presidenta de la Comisión Nacional de
Elecciones, conjunción astral de febrero del año pasado en Puente de Ixtla,
donde Citlalli echaría a andar su primer Centro Libre junto con el Corazón de
Mujer de Margarita González. Con el legado de género de la Cuarta Transformación,
al Segundo Piso le queda, en las 17 del 27, superar las elecciones intermedias
del 2021, donde lograron colarse entre las nuevas gobernadoras guindas, Maru
Campos, cual expresión de los insólitos tiempos promovidos por la renovación
moral, y al año siguiente llegarían la verde Mara Lezama y la azulada Tere
Jiménez, aunada a la victoria impar de Delfina Gómez en el bastión Atlacomulco.
Al cierre de sexenio, López Obrador representó la suma culminante de más
mujeres en su gabinete que ningún otro, dejando a su salida, trece mexicanas
gobernando un número análogo de estados.