JUSTICIA SUSTANTIVA


 


Vladimir Rothschuh

 

La mayoría de las quejas y denuncias internas ante el Tribunal de Disciplina Judicial, proviene de mujeres aún víctimas de las diferentes violencias dentro del Poder Judicial. El ministro presidente de la SCJN, Hugo Aguilar, la secretaria de Mujeres, Citlalli Hernández y el titular del Órgano de administración Judicial, Néstor Vargas, suscribieron un acuerdo de colaboración interinstitucional para atajar, reeducar y sancionar la herencia de la vieja Corte resuelta a ignorar un lastre de décadas y agudizado con la ausencia de sororidad de Norma Piña; no bastaba que una mujer llegara si el “feminismo blanco” replicaba groseramente el especismo de nuestra larga cultura misógina. Por causas mayores, Celia Maya, no aparece signando el convenio, aunque sí la magistrada Eva Verónica de Gyves, por parte del  ente encargado de sancionar a los jueces y magistrados, como mandos administrativos involucrados en los excesos de poder machista contra sus colaboradoras. También rubricaron el acuerdo Gilberto Bátiz por el TEPJF y Mara Lezama por la Conago.  En los festejos juaristas de Guelatao, anunció Citlalli Hernández las Cartillas de Derechos de las Mujeres traducidas a las diferentes lenguas de pueblos originarios, lo que debió congratular al ministro presidente Aguilar Ortiz, en su afán  de justicia pluricultural con sus Institutos Federales de Defensoría Pública (IFDP) especializados en la atención de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, específicamente sobre los usos y costumbres hacia sus mujeres. Convergieron en Oaxaca el Ministro Presidente y la Secretaria de las Mujeres en el empoderamiento de las etnias a través de sus justicias. Al encabezar la suscripción del convenio, el ministro presidente de la SCJN, Hugo Aguilar Ortiz, el titular del OAJ, Néstor Vargas Solano, y la secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, armonizaron la obligación de avanzar hacia la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, uniendo voluntades para afrontar de manera vinculada los desafíos de la desigualdad estructural heredada por siglos de dominación religiosa y sus modelos económicos de señorío masculino. Hoy la nueva SCJN supera la paridad de género cuando la integran cinco mujeres ministras, habiendo concordado Yasmín Esquivel, Sara Herrerías y Lenia Batres en la trascendencia humanista de este convenio. Muchas sentencias y acciones administrativas del nuevo Poder Judicial son con perspectiva de género, como la Justicia en Labores de Cuidado; Investigación de Muertes Violentas; Combate a la Violencia por Interpósita Persona; Protección en Desaparición Forzada e Igualdad en el Empleo y el Deporte.

 

POR LOS CAMINOS DE JUÁREZ

 



 

Vladimir Rothschuh

 

Hugo Aguilar Ortiz es el segundo indígena en presidir la Suprema Corte de Justicia de México. En vísperas de anteayer 21 de marzo y comenzado el fuego nuevo del nuevo siglo Ce Tochtli, el ministro presidente de la SCJN desandó los caminos de Benito Juárez, caminándolos enseguida de concluir el cuarto diálogo entre justicias con las autoridades ancestrales Chocholtecas - Mixtecas en San Cristóbal Suchixtlahuaca. Oaxaqueños, ambos presidentes indígenas de la Suprema Corte de Justicia, sintetizan su tiempo y su siglo, como dijo Victor Hugo de la lucha de Juárez contra el invasor galo-teutón; el mismo Napito III que persiguió y exilió al genio de una Francia sin libertades e igualdades,  cuyo tío inspiró con su Código Civil a nuestros liberales a acabar con las castas religiosas e indígenas. Un preciado bien de ser lerdianamente iguales ante la ley, ante un mismo idioma, pero que condujo a otro de los males en la tenencia de la tierra devuelta a manos blancas latifundistas. Ese segundo pico contra los indios, el primero fue la conquista, replicaría al porfirismo, la Revolución y el finiquito de los neoliberales en el siglo XX, con reformas antijuaristas, ya contra el ejido, ya devolviéndole derechos a la alta curia con el 130 constitucional manoseado. Como aquel Juárez que expropia al clero sus inmensos territorios para que las etnias no pudieran acceder a ellas ante la igualdad de las leyes, a Hugo Aguilar Ortiz le toca padecer la modernización salinista que reformó el 27 constitucional para libertad no de los ejidatarios y comuneros, sino otra vez para quienes con dinero se hicieran de sus tierras como ocurrió con las Leyes de Reforma. Semejante a un bucle de tiempo, nuestra alma nacional se miró desde el otro lado de la espiral en la implosión del levantamiento zapatista, en la que el luchador  indigenista Hugo Aguilar supo coincidir como expresión mixteca de los derechos agrarios escarnecidos por las transnacionales de la explotación minera a cielo abierto: otra vez las heridas a la tierra sangraban a sus protectores ancestrales cual venas abiertas. Expresión de su época, Benito Juárez creyó en un México igual ante las leyes, unificado por el español, sin castas, sin injerencias externas, perfil que lo unifica y matiza un siglo después con el indígena mixteco Aguilar Ortiz, que hoy preside la Suprema Corte bajo una innovadora perspectiva de convergencia plural, fomentando las múltiples imparticiones de justicia del centenar de pueblos originarios. A ese reconocimiento, fomento y participación nativos, Hugo Aguilar Ortiz lo ha denominado “diálogo entre justicias”, porque el derecho ajeno no trajo paz, sino privilegios y apropiación blanca sobre agua, árboles, minerales, semillas y la vida misma pisoteada por hambre y nuevas esclavitudes. El indigenismo de Leopoldo Batres, de los hermanos Caso, fue el esnob apropiacionista de Maximiliano y Carlota. El lema  de que por encima o al lado de la ley nadie, tan usado y desgastado por una justicia de blancos, es hoy sometido a juicio por la revisión pluralista del nuevo presidente de la nueva Suprema Corte, el mixteco Hugo Aguilar Ortiz.

CUARTO DIÁLOGO ENTRE JUSTICIAS


 

Vladimir Rothschuh

 

La región Mixteca-Chocholteca fue la zona más poderosa del sur de México hasta la conquista de los mexicas. Los descendientes del afamado Rey Atonaltzin mantuvieron su identidad por milenios de luchas y dominación, volviendo a saltar al ámbito nacional  hace poco  ante la SCJN por una disputa territorial y  de reconocimiento a sus modelos de impartición de justicia. Esta es la región escogida por el ministro presidente de la Suprema Corte y nativo originario mixteco, Hugo Aguilar Ortiz, para echar a andar su cuarto conversatorio de justicia en territorio, desde y en torno, a los pueblos y voces originarias excluidas por siglos de la justicia impartida por gente blanca, como señala el filósofo italiano Franco Berardi acerca de este especismo histórico. Estrictamente, puede afirmarse que el presidente Aguilar Ortiz tomó el punto neurálgico de San Cristóbal Suchixtlahuaca para emprender el cuarto de varios diálogos constructores de una justicia real y verdadera, no nada más en los expedientes y escritorios. El ministro presidente se hizo acompañar de decenas de comunidades de los pueblos Ngigua-ngiba, Mixteco y Nahua, magistradas y magistrados del Poder Judicial Federal del Decimotercer Circuito e integrantes del Tribunal Electoral Superior de Oaxaca y del Tribunal Superior de Justicia de esa misma entidad; del Instituto de la Defensoría Pública Federal y de organismos internacionales como las Naciones Unidas. El sentido de estos diálogos pluriculturales apunta a constituir un protocolo en materia de armonización y coordinación de justicias para la consolidación del pluralismo jurídico mexicano. Este cuarto diálogo entre justicias hilvana el primero de ellos, que fue un hito en la historia externa e íntima de la SCJN en la Sierra Norte oaxaqueña con autoridades y comunidades zapotecas y chinantecas; enseguida fue Nayarit con los pueblos Wixárika, Náyeri y Mexican; ocurriendo enseguida el penúltimo diálogo en Cuetzalan,  con los pueblos Nahua, Tutunakuj y Ngíväs, donde Aguilar Ortiz enfatizó el encabalgamiento de los trabajos de los jueces de paz con la justicia de estas comunidades. La justicia en territorio ha sacado al sol y viento a los ministros de la Suprema Corte a conocer los muchos Méxicos que nuestra constitución estandariza y deforma con un solo tipo de sentencia. La ambición del ministro presidente Hugo Aguilar es que el nuevo e inicial pluralismo jurídico mexicano reconozca los sistemas normativos indígenas y que se sumen a la edificación de una justicia intercultural, inclusiva y cercana a la gente.

IGUALDAD SUSTANTIVA

 


Vladimir Rothschuh


La otra diplomacia cultural de la presidenta Sheinbaum apuntalada por Suárez del Real, ha conseguido la confesión exigida desde el sexenio del presidente López Obrador y hoy obtenida públicamente como confesión de parte del Rey Católico Felipe que no se llena de orgullo ante los excesos de la expedición comercial y religiosa de Castilla y Aragón en las Indias Occidentales. El Rey cierra el capítulo diplomático y obtiene vía franca para entrar al Palacio de Moctezuma a la salutación fraterna con la Presidenta de México, arraigada en España por la vía filosófica y residencial de su hija, que ya ensayó un análisis entre los encuentros y los descubrimientos de ambos mundos.

II- Las acciones feministas de gobierno de Clara Brugada, igualdad sustantiva, seguridad y autonomía económica, definen su administración con sentido púrpura. Las madres buscadoras que durante su campaña electoral a la CDMX intentaron usar osamentas con fines proselitistas, vuelven apuntando a boicotear el Mundial de Futbol con demandas atendidas por Bertha Alcalde, Rosa Icela, Citlalli Hernández, Ernestina Godoy y la presidenta Sheinbaum. La sororidad de Brugada no tiene ideologías, ni banderas y es la Jefa de Gobierno quien ahora va tras esas madres a homologar objetivos, sentimientos y convergencias.

II- La mediación, la conciliación y los procesos restaurativos amplían las capacidades de la justicia electoral al privilegiar el diálogo y la construcción de acuerdos; son herramientas que fue a promover Gilberto Bátiz a la Sala Regional de Monterrey. Son instrumentos civilizados para un país semejante y actores políticos semejantes y no porque estemos en un México aún bronco, polarizado, más creyente del conflicto que de la resolución, pueden menospreciarse en el ámbito electoral. El magistrado Bátiz dirán que fue a ofrecerle perlas a una posdemocracia que entre sí no sabe dialogar y en la intimidad se destrozan las militancias. En la presentación del libro de Cuauhtémoc Cárdenas, el magistrado presidente del supremo electoral sentenció que “una democracia progresista es aquella en la que las personas pueden confiar en que su voto será respetado sin necesidad de salir a la calle a defenderlo. También es aquella en que la justicia electoral opera con independencia, y como lo hemos dicho, con suficiencia técnica y responsabilidad democrática”. La justicia alternativa tiene un trecho largo y ancho que recorrer en nuestro México.

EL FRUFRÚ DE SHEINBAUM

 



 

Vladimir Rothschuh

  

Anoche la Presidenta refrescó su ejercicio de poder sin golpes de timón: llevó al PT y PVEM a Palacio para configurar el Plan B. Con el plisado frufrú de su estilo, serenó las hordas de bots que habían comenzado a generar ruido en contra de Karen Castrejón y Alberto Anaya, calificándolos inicialmente de traidores por no gritar jotos en el albur electoral de Pablo Gómez. Hay que celebrar y elogiar la madurez de la presidenta Sheinbaum para alejarse de los maniqueísmos que identifican los arrebatos y fracasos tradicionales de la izquierda doméstica. La reforma electoral por las vías primaria y secundaria quedó planchada anoche gracias al talento, que muchos creían había perdido la Presidenta, de saberle encontrar a las negativas nuevas oportunidades. El método científico es agotador porque, además de la verificación constante, hay que regresar muchas veces sobre el error que no es tal. La retroalimentación va más allá de anoche; fueron meses de tiempo, dinero, soberbias, desgaste innecesario en una reforma insulsa en manos de un operador inepto vinculado a la ex DFS, capaz solamente de sumar adversidades. La vía más corta y eficaz, siempre será la Presidenta de México. 

Futuristamente, Brugada blinda el porvenir de la justicia social de la CDMX. Se alza impar en su perspectiva personal; antes que ella nadie tuvo visión e inclusión de los que menos tienen en magnitudes sociales que van desde la primera infancia hasta los adultos mayores bajo un sistema completo de cuidados. Faltándole mucho para buscar la Presidencia de la República, pero en vísperas de la renovación del Congreso y alcaldías capitalinas el año entrante, previene y acelera la constitucionalidad de sus reformas sociales a rango de ley.

 

JUSTICIA EN TERRITORIO

 

 


Vladimir Rothschuh

  

Devuelve la SCJN en su primer pleno en territorio indígena, el añejo concepto de “Cuarto Poder” históricamente reclamado por las etnias y, que en forma y fondo, se encuentra lejano del mal autoarrogado cuarto poder de la prensa. El proyecto de la ministra Loretta Ortiz lo aprobaron por unanimidad el resto de los integrantes del pleno y ante una nutrida comunidad diversa de pueblos originarios que fueron a ser escuchados conforme las nuevas prácticas de puertas abiertas del indígena oaxaqueño y ministro presidente de la Corte, Hugo Aguilar. A partir de la sentencia del pleno en Tenejapa, Chiapas, todas las etnias del país tienen derecho a presupuesto público y a gobernarse conforme sus tradiciones. El chiapaneco y magistrado presidente del Supremo Electoral, Gilberto Bátiz, también  arrancó en territorio y ante los Chamulas, el enfoque de  “Justicia Cercana”  defendiendo los autogobiernos respaldados por el tribunal electoral, así como la inclusión de los pueblos afromexicanos a su autodeterminación. El ministro Hugo Aguilar cumplió una de sus promesas de justicia in situ en plenos itinerantes por regiones indígenas donde Chiapas ocupe el primer sitio nacional de pueblos originarios. Ayer el Presidente Aguilar consiguió que la Nueva Corte plasmara en el dictamen en la ministra Ortiz y la votación unánime de los ministros, que desde Chiapas, fermento del mundo en 1994, las etnias tengan acceso a dinero del Estado para el desempeño de sus autogobiernos. Aguilar Ortiz ya había emprendido acciones innovadoras  en noviembre pasado, inaugurando la primera oficina de la Defensoría Pública federal especializada para comunidades indígenas y afromexicanas en el estado de Hidalgo. Por 500 años esa Corte de Justicia dio la espalda a los mexicanos originarios, es triste repetirlo, pero nuestra primera constitución traducida a “mexicano”, tuviera que ser la promovida por Carlota que defraudó a nuestros conservadores clasistas y racistas. La justicia pluricultural de la nueva SCJN incluye la obligación del Estado de brindar intérpretes a los indígenas sentenciados con abogados de oficio multilingües afines a las necesidades sociales de quienes engrosan cárceles por delitos de hambre.

 

PRIMER HOSPITAL MULTIÉTNICO

 



 

Vladimir Rothschuh

 

El primer hospital multiétnico moderno de toda América, suele decirse que es el de Jesús que creó Hernán Cortés en 1524 y que aún presta servicios, pero ciertamente lo acaban de inaugurar el presidente Daniel Ortega y la presidenta Rosario Murillo en la Costa Norte nicaragüense. En el continente americano existen tres vinculados a las etnias: dos en México y uno más en Chile, que atienden a las comunidades indígenas conforme a usos y costumbres. La diferencia entre éstos y el Hospital Regional Sandino Nuevo Amanecer, recién inaugurado, es que con instalaciones de primer mundo y tecnología de punta inicia operaciones con personal médico emanado de la zona y que habla las lenguas Sumo, Miskito, Ulwua, Creole y Garífuna. Etnias de resistencia perseguidas y abandonadas por siglos, pero no aniquiladas en la costa este nicaragüense. Aquí en México, el presidente López Obrador inició los Planes de Justicia para las etnias olvidadas y que ha dado continuidad la presidenta Sheinbaum con la visibilización de sus mujeres en nuestra historia, dando lugar al reconocimiento de La Malinche, estigmatizada por siglos por nuestros liberales. Actualmente, el ministro presidente de la Suprema Corte y de origen indígena mixteco, Hugo Aguilar, comenzó una innovación en la impartición de justicia para los grupos étnicos marginados por quinientos años en el sistema blanco de justicia, con tal que tengan voz, derechos y participación pluricultural en el nuevo modelo judicial del Estado Mexicano. Las dimensiones del Sandino Nuevo Amanecer  son gigantescas para ese país: veinte mil metros con diez bloques de edificios con medicina nuclear, aceleradores lineales e inteligencia artificial para diagnósticos de imágenes, que explican el sentido de la salud como un derecho donde la sanación no cuesta un centavo, sentenció el presidente Ortega. Hoy México emprende una nacionalización de sus hospitales que fueron construidos por la empresa privada y a su vez subrogados a ella misma a costos multimillonarios. Estos hospitales del ISSSTE han regresado paulatinamente al Estado y los nuevos se construyen con recursos propios. El Hospital Regional Sandino Nuevo Amanecer, lo exaltó la presidenta Rosario Murillo como una victoria del pueblo porque se hizo con dinero de los nicaragüenses; cada córdoba invertido proviene de las finanzas sanas y del manejo sensato de su economía, que es calificada por el FMI como una de las mejores en Mesoamérica por el elevado crecimiento de su PIB. El primer hospital moderno multiétnico de América en la costa norte nicaragüense nos revela que la inclusión y reconocimiento de nuestras raíces étnicas sólo es posible cuando el progresismo gubernativo devuelve a los suyos sus derechos.   

 

EL PRECIO DE LA REFORMA

 



Vladimir Rothschuh

  

1988 es marcado como el inicio de una cascada de reformas electorales de pequeño y gran calado, cual reflejo de la crisis del Partido de Estado. Con la reforma de la presidenta Sheinbaum tendrían lugar, de aquella fecha a ésta, dos docenas de cambios sustanciales al marco normativo del rejuego político partidista. Es atractivo el análisis que circulan las autoridades electorales,  porque encuentra que las reformas coinciden con la carencia de legitimidad del partido gobernante y de su Presidente en turno. El cauce abierto en la actual coyuntura, debate que siendo la presidenta Sheinbaum  la mandataria con el mayor número de votos, con la mayor autoridad popular medida mes a mes y con una estatura mundial única, por qué toma la decisión de arrancar una reforma cuando no tiene ninguna sombra como la tuvo Carlos Salinas en 1988. Son promesas de campaña, es cierto, a las que se adhieren parcialmente sus aliados de Morena, PT y PVEM, por no decir que las rechazan en su totalidad. Por no tener las ilegitimidades de Salinas y Calderón, puso el resto sobre la mesa como apuesta segura de un triunfo redondo, nada es error sino aprendizaje: el peso sustancioso perdió dos pequeñas partes y el desequilibrio se expresa mucho mayor.  El fraude electoral del 88 señaló el declive del Partido de Estado y todo por negarse a negociar Miguel de la Madrid con Cuauhtémoc Cárdenas, la dirección de Pemex; toda la historia política nacional está plagada de esas minucias costosas. El otro proceso fraudulento, que no debió ocurrir bajo la primera alternancia y transición democrática, tuvo lugar con Felipe Calderón frente a López Obrador. En ambos escenarios no cabe, ni tiene semejanza el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, por ser  una de las líderes globales mejor posicionada y con una arrolladora autoridad doméstica. Las reformas electorales, desde la Revolución hasta la fecha, generan una cadena de incógnitas  de por qué  la presidenta Sheinbaum se identifica con 1988 y 2006, cuando no son referentes suyos. Las  propuestas de acabar con el nepotismo político y con la reelección son estimables en cuanto desnudan la persistencia del hilo negro como cordón umbilical en que el gatopardismo expresa la esencia de nuestra posdemocracia. Moralmente,  la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum es magnífica; como Estadista, descubre que los remedios a los males son amargos y que carece de operadores políticos a la medida de su dimensión histórica y de sus deseos transformadores.