Vladimir Rothschuh
Ni porque tenga las siglas de Claudia Sheinbaum
Pardo se salva de la impostura el partido político evangelista “Construyendo
Sociedades de Paz”, que gracias a la laxitud del permisivo INE perdió registro y
vuelve a merodear sobre el subsidio ahora como renovada agrupación política.
Nuestro Estado Laico facilitó a la secta jalisciense Luz del Mundo erigirse en
otra iglesia política estatal. Estas son algunas de las variables por las que
CSP o presidenta Sheinbaum busca una reforma electoral que acabe con las
usurpaciones. CSP no debió pasar dos veces por la aprobación del INE, en el
TEPJF está a revisión no su desencuentro constitucional con el Estado Laico, sino
por la duplicidad de firmas. Tan penoso es que los ex consejeros del INE
brincaran hace unos meses del organismo electoral apartidista a jugadores de
oposición. De candados a estos prevaricatos, no se habla en la reforma conducida por Pablo Gómez, como tampoco de
las vacunas que radiquen las militancias para acabar con los saltimbanquis de
la partidocracia que hoy duermen con una cromática y a la mañana siguiente
traen puesta otra camiseta con el aplauso festivo de la pluralidad fomentada
erróneamente por el INE y el TEPJF.
II- El magistrado presidente del Supremo Electoral,
Gilberto Bátiz, refrescó la biopolítica de Jacques Foucault, cuando entregó al
Archivo General de la Nación (AGN) los documentos relativos al cómputo final de
la elección presidencial de 2024. Ahí sentenció Gilberto Bátiz: “la democracia
tiene memoria”. Justamente décadas atrás ocurrieron las elecciones de 1994,
envueltas en magnicidios, asesinatos políticos plurales y fraudes obvios, representando el inicio de una profunda
ruptura con el decadente orden del Partido de Estado. Para ese entonces las
autoridades gubernativas habían publicado libros para explicar qué había
sucedido en 1988, uno de los entusiastas
y experto en el manejo electoral fue Manuel Bartlett, porque intentaba abundar sobre lo que la ley permitía en el triunfo de sus coaliciones y alianzas del PRI y del candidato Carlos Salinas. Lustros después igual ocurre en los comicios del 2024
culpados de sobrerrepresentación por quienes cometieron los fraudes pasados y en
el 2012 se cobijaron en el Pacto por México de Peña Nieto para crear una reforma
electoral que le permitió al Partido Morena, conquistar el poder seis años
después y consolidarse plebiscitariamente en el 2024. Sí tiene memoria la
democracia y lo puede asentar el magistrado Bátiz porque coloquialmente, como
dicen en el sureste, no formó parte de los que le agarraron la pata a la vaca
para que el Verde y el PT se sobre-representaran en el Legislativo Federal.
Manuel Bartlett publicó un libro sobre la caída del Sistema y apenas el año
pasado, el TEPJF acabó de publicar un libro para explicar la
sobrerrepresentación del 2024. Ahora es el magistrado De la Mata quien alerta
de esos viejos peligros hacia el 2027 y que la reforma electoral de la
presidenta Sheinbaum busca acotar para que el legado de 1988 y 1994, jamás
vuelva a asomarse en la democracia mexicana a todas luces desmemoriada.