PISA, MOCTEZUMA Y SALINAS PLIEGO

 



 

Vladimir Rothschuh

 

Las conclusiones de la Prueba Pisa arrojan tres aspectos fundamentales para su lectura actual: primero, sus evaluaciones responden al siglo pasado midiendo lectomatemáticas; segundo, la actual currícula de la SEP contiene los vicios del fracaso del Modelo Educativo Azteca patentado por el Grupo Salinas y, tercero, la “crisis” emprendida por Marx Arriaga es la sorna de la defensoría del paradigma “aburguesado” que Esteban Moctezuma importó a la SEP. Sobre esas tres variables, la discusión sobre la Nueva Escuela Mexicana ha terminado colocando a la Cuarta Transformación en el centro de todas las responsabilidades. Se le atribuye la ideologización de los contenidos, el abandono de estándares internacionales, la confrontación con la OCDE y buena parte de los cambios que han deteriorado el sistema educativo. Habrá que colocar antes los déficits en su secuencia histórica. Porque previo a que apareciera la Nueva Escuela Mexicana en los documentos de la SEP, ya existía dentro del universo empresarial de Grupo Salinas, el Modelo Educativo Azteca perfectamente identificado bajo tres ejes: carácter, libertad y creación de valor. Esteban Moctezuma presidió Fundación Azteca durante casi dos décadas y dejó esa posición para incorporarse al gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Secretaría de Educación Pública. En 2019 comenzó a tomar forma la Nueva Escuela Mexicana como bandera educativa del nuevo gobierno. El discurso hablaba de educación integral, formación para la vida, cultura de paz, inclusión, comunidad y desarrollo de los estudiantes. Es un lenguaje que contiene conceptos que ya estaban presentes en el paradigma educativo de Salinas Pliego: formación integral, habilidades, carácter, liderazgo, pensamiento crítico y desarrollo de capacidades. Es valioso  entonces el giro emprendido por Mario Delgado en la SEP para una reingeniería educativa sin las deformaciones del sello empresarial y las malformaciones ideológicas marxianas que tristemente defendieron el proyecto de Salinas-Moctezuma, ahora reprobado por la OCDE y cuya expresión máxima la dio Cristóbal Salinas Medina desaprobando el modelo educativo de su papá. La tal Nueva Escuela Mexicana es una entelequia cuya paternidad se esconde bajo la fallida pedagogía azteca; la misma que ha llevado al país a un paulatino quebranto formativo y sobre ese equívoco los mismos responsables de este fiasco se regodean ante los resultados de la Prueba PISA.