ROSTRO DE MUJER

 



Vladimir Rothschuh

 

La arquitectura y el horizonte en el campo mexicano han cambiado de manos, de método y de rostro. Durante más de un siglo, las decisiones del sector agropecuario se dictaron desde despachos alfombrados y visiones masculinas que redujeron la tierra a una simple estadística macroeconómica. En el marco del Segundo Informe Presidencial, las acciones de Columba López  representan un hito por ser la primera mujer en encabezar el sector federal agropecuario, apuntalando un fenómeno político y operativo sin precedentes: la victoria definitiva del territorio sobre el escritorio. Hechura técnica y política de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha exhibido en apenas unos meses de gestión en Sader que el campo no requería discursos, sino botas puestas sobre el surco.  Los indicadores de este inicial periodo disipan cualquier  duda. La contención de la inflación en la canasta básica encontró su pilar más firme en la estabilización de los precios del jitomate, que, tras haber alcanzado picos alarmantes de 80 pesos por kilo, descendió drásticamente gracias a la articulación directa con las cadenas productivas. A la par, la protección en cultivos estratégicos como el maíz blanco y los cupos exportadores en caña de azúcar devolvieron certidumbre al abastecimiento, comercio y productores. Uno de los triunfos más complejos del Segundo Piso en el sector agrícola ha sido la desactivación de crisis transversales e internacionales. El problema del aguacate, una tensión binacional que amenazaba las exportaciones y la seguridad en la franja productora, fue resuelto en una labor coordinada entre Columba López y Omar García Harfuch, devolviendo gobernabilidad y garantizando el libre tránsito de los embarques. Asimismo, la respuesta inmediata y técnica ante la amenaza del gusano barrenador contuvo un riesgo epidemiológico que pudo haber paralizado la ganadería regional. En los estados, la efectividad del método Columba ha destrabado añejos nudos de corrupción e ineficiencia. En Nayarit, Zacatecas y Durango, toneladas de frijol estancadas en las bodegas por desidia burocrática e intermediarismo fueron rescatadas y canalizadas a los circuitos comerciales a precio justo. En el sureste, el rescate de la abeja melipona en Yucatán atendió una demanda ambiental y social olvidada por décadas, librando la biodiversidad y el sustento de las comunidades mayas. Este dinamismo del Segundo Piso de la Transformación desmonta de golpe la inercia patriarcal del sector agrícola. Por generaciones se repitió que la conducción del campo era un asunto exclusivo de hombres. Sin embargo, como bien observaba la activista y pensadora hindú Vandana Shiva, la conservación de la tierra, la protección de las semillas y la soberanía alimentaria han descansado históricamente en el trabajo invisible de las mujeres. Columba López traslada ese sabio matriarcado agrícola a la alta función pública: una visión agroecológica, social y pragmática que entiende que la tierra responde al trabajo directo, no a las minutas de oficina. La presidenta Sheinbaum, a través de sus cuadros formados en la eficacia, reafirma que el talento, la capacidad de gestión y la cercanía con la tierra tienen hoy rostro de mujer.