HUEYAPAN INTERCULTURAL

 



Vladimir Rothschuh

 

Casas, ranchos, fiestas, fines de semana de alcohol y drogas, marcaban el sino de la relación del estado de Morelos con los ex ministros de la Suprema Corte. Hasta antier ocurrió un hito histórico cuando llegó el ministro indígena mixteco Hugo Aguilar Ortiz a Hueyapan, a inaugurar junto con  sus hermanos nahuas y Margarita González Sarabia, la enésima Casa de Asesoría Jurídica Intercultural como las otras que ha abierto en Hidalgo, Sonora y Michoacán. Desde que Hernán Cortés pasó por el Popocatépetl y el valle del Amatzinac y le echó el ojo a la región próspera y volvió a Cuernavaca lugar de descanso, esa ruta “turística” se ha mantenido corruptiblemente igual; como igual fue la impartición de justicia desde la Conquista, virreinato, liberales, conservadores, revolucionarios y posrevolucionarios, de espalda a los pueblos originarios. No obstante, Morelos tiene un jurista “sabio” de los que compusieron el esplendor porfiriano y alcanzó mérito como ministro de la Corte y cuyo poder judicial lleva su nombre. Más tarde arribaría su nieto a gobernador, de igual estirpe militar, a degradar Morelos y convertirlo en un muladar de narcopolítica; hay quienes sostienen que entre don Teófilo y don Jorge no hay parentesco alguno y que el Olea nomás es coincidencia, como si en la política no las hubiera. Hueyapan tiene desde hace unas horas su Casa de Asesoría Jurídica Intercultural, tan prematura como su reconocimiento en el 2017 de Pueblo Originario y hoy amparado por la reforma de López Obrador de apenas hace dos años, en  que se retoman para todas las etnias del país, los derechos que el EZLN propuso exclusivamente a Los Altos de Chiapas; incidente de la ruptura entre AMLO y el Sub Marcos. El ministro Aguilar Ortiz ha creado estas casas de justicia para que las etnias no sigan padeciendo la injusticia de blancos que los han tratado como terceros a lo largo del Poder Judicial. Los aspectos que fundamentan esta territorialidad, los redundó el ministro presidente y están en: mayor apertura hacia los pueblos indígenas, cercanía de la justicia a las comunidades y facilidades en no desplazarse a las grandes ciudades; así como que las instituciones estatales encabezadas por Margarita González Sarabia, ponderen las normatividades y organizaciones de los pueblos originarios, tampoco tan ciegamente como es la venta de niñas conforme a usos y costumbres originarias. El ministro Aguilar sienta las bases de la interculturalidad a velocidad apremiante de su mandato presidencial en la Corte, porque como Juárez, él entiende la temporalidad de esta coyuntura y lo que vendrá en los próximos años con la rotación del encargo; aún hay ministros, jueces y magistrados que imparten justicia mañosa y contra los pueblos originarios sobran, pues envían a las cárceles a indígenas por delitos de hambre y miseria, como es robarse un bolillo y sin saber español y al no gozar de intérpretes, se pudren tras las rejas; así Hueyapan heredero de Chimalman y el primer sabio de América, Quetzalcóatl (Prometeo), ha sido tristemente víctima de esos abusos de poder, como los nahuas de la región de Puebla, Guerrero y CDMX, ahora amparados con esta casa regional de justicia del nuevo Poder Judicial.