Vladimir
Rothschuh
Otro
factor considerable para que la Cuarta Transformación alcanzara el poder
presidencial fue Nuevo León: sirvió de enlace y equilibrio con los sectores
empresariales y como garante entre López Obrador y Enrique Peña Nieto. Es
valioso mantenerlo presente porque, como señalaba el macuspense, es necesario
recordar para no repetir desaciertos pasados. Fueron los empresarios regios
quienes trabajaron fuerte impulsando al eterno candidato presidencial de
"Primero los pobres", y que ahora gozan del desafecto burdo e
innecesario de quienes no construyeron el proyecto de renovación moral. Los garantes
de esa cizaña tampoco forman parte de la
Cuarta Transformación; el ex titular hacendario, Urzúa mudado a panista,
descansa en paz; y Scherer, una vez sin Gertz en la FGR, salió de la botella desagradecido,
condenando lo que fue en el pasado sexenio, pero no con éste. Inobjetablemente,
el programa sustentable con que el Segundo Piso multiplica Sembrando Vida en
medio territorio nacional con plantas mejoradas, son creación de Alfonso Romo; Agromod puede generar malestar entre quienes no les
bastó echarlo de la oficina presidencial, sino que volvieron con Vector Casa de
Bolsa y se expusieron grotescos con ese gazapo. El error del 2020 de los
halcones guindas, no sólo contra Romo, está de regreso en Nuevo León con la
renovación de los poderes públicos. La salvedad actual es monumental para
Morena con el desplome de Samuel García. Lo acaban de comprobar Ariadna Montiel
y Citlalli Hernández con las divisiones y choques que hay entre la militancia
morenista; asimismo agudizado con la réplica del priísmo reciclado de Murat
júnior y la competencia de Clara Luz Flores en el grueso de prospectos, donde
solamente acarrean tragedia ante las preferencias que encabezan Tatiana
Clouthier, seguida de Waldo Fernández y Andrés Mijes. Intentar separar la
victoria de Samuel García de la salida de Romo de Palacio Nacional conduciría,
conforme a la frase del demonio de Agualeguas, “a más de lo mismo”. Por el
estilo personal de Tatiana Clouthier y peso político propio, no le fue fácil a
López Obrador lidiar con la figura histórica del Maquío encarnada en su hija:
no le fue fácil en Bucareli, no le fue fácil en el legislativo y mucho menos en
la Secretaría de Economía. Quizá solamente el talento de Beatriz Gutiérrez
Müller podía conciliarlo. No obstante, la entonces Jefa de Gobierno y amiga de
Tatiana la recibió de frente a Palacio Nacional y la sumó a su campaña
presidencial y le daría un encargo que la vincularía con el norte. Actualmente,
es la figura más preparada no sólo dentro de Morena, sino frente a Colosio
Riojas y Mariana Rodríguez. Los sondeos que se ignoraron en Coahuila y hoy
señalan en Nuevo León a Morena en primer lugar, seguido del PAN, PRI y, por
último, el MC, como a Clouthier por encima de todos, merecen
ponderarse; valorarlos a sabiendas de que el electorado nuevoleonense es
especial en la defensa de sus credos empresariales y que suma a la clase baja
aspiracionista y una visión de prosperidad que ninguna otra entidad de la
república posee. Muchos consideran que las elecciones son referendos, con la
contradicción de que, pese a que hace seis años López Obrador había demostrado
talento para hacer más ricos a los ricos y a los pobres sumarlos en esa
integración de la economía moral; atractivo al cual no se sintieron encantados
los electores regios y porque además el priísmo de Clara Luz y la expulsión de
Alfonso Romo de Palacio Nacional convergieron específicamente en la victoria de
Samuel García. El escenario presente está por verse con aspectos favorables, si
es que la experiencia la toma en cuenta la presidenta Sheinbaum y supedita en
lo práctico a Ariadna Montiel, cuya escuela de origen político la destantea con
los roles de clase social burguesa de los nuevoleoneses y que los halcones
guindas demonizan. Sí es posible volver a hacer historia removiendo las sobrecargas
ideológicas extremas con una visión a largo plazo y plural. Morena como partido
techo, solamente Calles obtuvo dicho logro, inició sumando y ha de seguirlo
haciendo con perspectiva de grandeza porque no hay mayor indigencia que la
mezquindad politiquera de perder – perder.