Vladimir
Rothschuh
Los vacíos políticos se llenan y Ricardo Monreal ha comenzado a ocupar espacios que el presidente López Obrador jamás le permitió meter nariz o asomar cabeza. Ahora el zacatecano compite con la presidenta Sheinbaum dando conferencias de prensa a la par de las Mañaneras del Pueblo; cual canciller de una república parlamentaria, opina sobre cualquier cosa. Los fracasos de las reformas electorales enviadas por la Presidenta a San Lázaro las abortó Monreal y va por otra más cuando manosea la iniciativa de Sheinbaum para mover al 2028 la elección judicial con el cachirulazo de la injerencia extranjera como causal de nulidad electoral. En el pasado reciente, puso en contra Monreal, a su bancada y aliados, haciéndoles ver que no merecían perder los privilegios de la corrupción del Pacto por México entre Peña Nieto y la partidocracia; más ahora consigue voltear a las autoridades del INE y del TEPJF, que encuentran múltiples inconsistencias con ese causal de nulidad que fascistamente judicializa la transparencia sólida de los procesos comiciales de los últimos 26 años. Ha logrado Monreal desempolvar las denuncias opositoras ante la OEA y la ONU acerca del injerencismo venezolano, iraní, boliviano, colombiano, cubano, chino y soviético de los pasados años. Es de las oposiciones moralmente derrotadas ir a Estados Unidos a mitigar sus culpas denunciando injerencismo; ahora quien se muestra derrotado es el partido en el poder porque abrió maliciosamente Monreal un flanco de debilidad en la administración de la presidenta Sheinbaum con la presunción de que Morena puede perder las elecciones venideras como ocurrió en Chile, Bolivia, Ecuador, Honduras, Argentina, El Salvador y Venezuela por el intervencionismo de Donald Trump. Identificar el Humanismo Mexicano con el falso progresismo bananero latinoamericano de Evo, Alberto Fernández, Xiomara Castro, Boric, Petro, es rebajar el éxito de la Economía Moral de la 4T que separó a México de la falsía de las izquierdas latinoamericanas. Los irredentos halcones de Morena, inconformes de la buena relación de Sheinbaum con Donald Trump, entienden que sin el respaldo del magnate todos ellos habrían impuesto sus veleidades a la Presidenta haciéndola subordinada de esta nueva mafia del poder. La primera abocada en regenerar el tejido político nacional es Sheinbaum, cuya legitimidad no puede ser cuestionada por quienes van a Madrid a hospedarse en El hotel Rosewood Villa Magna a despilfarrar cientos de miles de euros, y no se diga los asociados de La Barredora, los cuates de Los Chapitos, los testaferros del CJNG, del revitalizado Cartel del Golfo, del nuevo Cártel del Yaqui; en fin, una podredumbre que en un santiamén habría deglutido a la presidenta Sheinbaum, de no ser por su calidad ética y estupenda cercanía con el magnate de la Casa Blanca. Son los panistas y priístas los que reprochan la relación de Palacio Nacional con Trump y en esa tesitura se cuelan los gallinazos guindas que introducen el causal de nulidad electoral contra injerencismo gringo, cajeteando el estiércol de Nicolás Maduro entre sus cómplices mexicanos. Con la frente en alto y el corazón frío, la presidenta Sheinbaum ha de mantener firme su brújula política en la consecución del proyecto del Segundo Piso.