SON INDIOS, SON MUJERES

 



 

Vladimir Rothschuh

 

La penúltima consulta que Palacio Nacional celebró fue la que encabezó Pablo Gómez para interrogar a los mexicanos acerca de qué querían de los partidos políticos y qué esperaban de una reforma electoral. Fueron varias encuestas y varios gastos que en la austeridad presidencial pudieron haberse obviado con simplemente hurgar en las mediciones del INEGI sobre confianza ciudadana. Los resultados de los sondeos para dar cuenta al Gobierno Federal de qué querían los electores, estaban de más y estaban de menos. Porque cuando no se pregunta acusan a las autoridades de omisas y  porque cuando se pregunta suele señalarse que estaba de más interrogar lo que ya se sabía. Dar gusto desde el poder político es complejo y ahora la presidenta Sheinbaum anunció una nueva consulta entre los pueblos originarios para saber qué desean. Una vez obtenidos y condensados los anhelos de las etnias y del único pueblo afromexicano, se volcarán dichas expresiones en articulados constitucionales para que vuelva a ser acicalado por nuestros chauvinismos de derecha e izquierda, el maldecido 12 de octubre. Ese día incorrectamente llamado de la raza cuando son muchas razas y muchos Méxicos, uniforma y demoniza el encuentro cultural de los europeos con los americanos. El doce de octubre que ya desterró a Colón de su glorieta en la avenida Reforma de la CDMX, recobra brillo constructivo con la inminente Ley Nacional de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos. Iniciativa muy útil proviniendo del Gobierno Federal, debido a que suelen ser las autoridades federales las primeras en ignorar los derechos de los pueblos originarios; constantes abusos que mantienen a la nueva SCJN creando espacios jurídicos de saberes que enriquecen el diálogo de ida y vuelta ante el derecho consuetudinario y omiso de nuestra realidad pluricultural. Tan es así que los primeros ciegos y sordos violentando los derechos de las etnias son los funcionarios federales como se reveló en simbiosis plena  en la misoginia feminicida de Rodríguez Padilla; como trataba a su esposa y a sus colaboradores de Pemex, igual procedió contra las etnias Tének y Náhuatl de la Cuenca Tampico-Misantla con su plan de extracción petrolera. A diferencia de la consulta de Pablo Gómez en solitario y sin acompañamiento de los equipos de Gilberto Bátiz y de Guadalupe Taddei, esta que viene sobre la futura Ley Nacional de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, tendrá el acompañamiento del equipo interdisciplinario de Hugo Aguilar Ortiz, porque nadie como el ministro presidente de la SCJN, ha vivido las luchas de las etnias de todo el país.  La reforma del presidente López Obrador a favor de los pueblos originarios es amplia y contiene todos los reclamos históricos sobre identidad colectiva, relación espiritual, económica y cultural con el territorio y participación efectiva en decisiones en sus tierras. ¿Suplantará la nueva ley del Segundo Piso el legado obradorista o lo enriquecerá? El acompañamiento de la SCJN a esta consulta merece un plus urgente: la reeducación jurídica de los servidores del gobierno federal para sensibilizarlos sobre los derechos que ya poseen las etnias y deben respetarse. Si el golpeador y ex director de Pemex hubiese recibido un curso judicial de interculturalidad es posible que haya consultado antes a las etnias de Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas sobre el fracking, como aconteció además, ultrajando los derechos de las mujeres representados en la madre de su hijo. El enorme malestar que jamás escondió Luz Elena González sobre Rodríguez Padilla, era un farol ámbar advirtiendo la ineficacia del titular de Pemex que alertaba a la Presidenta de la calidad del personaje mendaz, cínico y misógino protegido. Si algún aprendizaje quedó con la ceguera mostrada en torno Rodríguez Padilla, igualmente debe de haberla con la fallida reforma electoral frente a la nueva ley que viene sobre los pueblos originarios y felizmente amparada por la SCJN.