INTERCULTURAL SUPERIOR Y ALIMENTACIÓN BÁSICA

 




 

Vladimir Rothschuh

 

 

Arrancar con el primer piso de la Universidad Intercultural de los Altos de Morelos era la base inicial que requería la gobernadora González Saravia. Las comunidades de  Ocuituco, Hueyapan, Tetela del Volcán,   Yecapixtla, Zacualpan de Amilpas y Temoac requieren una oferta académica más amplia como la acordada con la presidenta Sheinbaum, pues las dos carreras actuales, Licenciatura en Procesos Productivos Sustentables y Licenciatura en Turismo Sustentable y Comunitario, que anunció Mario Delgado, merecen un enfoque intercultural en salud, herbolaria, parteras, preservación del náhuatl, derecho comunitario y gestión medioambiental conforme a usos y costumbres. La nueva SCJN con el giro actual de Hugo Aguilar es una aliada natural de Margarita González, lo mismo que Leonardo Lomelí con las áreas de la UNAM sobre interculturalidad y ni qué decir de Claudia Curiel, ahora que percibió el vacío formativo y técnico de la cocina tradicional durante el Mundial de Futbol. México no tiene la carrera de chef de comida y platillos de pueblos originarios. Otra aliada es Alicia Bárcena en su proyecto de economía circular que comienza en los pueblos originarios.  Esta universidad en los altos morelenses educará a casi tres mil jóvenes de la región y, con la oferta académica ampliada, podrá irradiar más allá de su zona. El ambiente de la educación superior que encontró la gobernadora González Saravia era centralizado y volcado en el modelo tradicional técnico y de investigación, cuyo diseño lo preside y conduce la UAEM. Con la intercultural de los Altos hay un quiebre del paradigma urbano e industrial; por vez primera Morelos tendrá educación superior en territorio y de saberes locales. Indudablemente, una conquista nacional de la Cuarta Transformación que concluyó el legado de la ANUIES y el mantra de los Ninis al construir las Universidades de la Salud, las Rosario Castellanos y las Benito Juárez en 31 estados del país, atendiendo a 150 mil jóvenes con futuro.

II- Desde hace cinco años, México no contaba con una baja inflación del 3 por ciento. Y el indicador más valioso es que la conquista no se debe a Banxico, ni a la Secretaría de Hacienda o de Economía, sino de Agricultura. Llamativamente, nuestros responsables financieros solamente la ven pasar y se suman a la celebración cuando hay resultados a favor; el resto del tiempo andan cabizbajos o se hacen como si la Virgen les hablara: las derrotas son huérfanas y el Gobierno Federal sudaba orfandad hace unas semanas cuando el dinero no alcanzaba ni para unos huevos con serrano y jitomate. La inflación a la baja en México es un logro monumentalmente simple: el jitomate a diez pesos produjo un efecto dominó en la canasta básica para incidir económicamente en aquello que no se percibía desde el 2020, cuando apenas arrancaba la pandemia y los precios de los blanquillos estaban baratos, pero sin incidencia económica. La presidenta Sheinbaum, con la feminización de Sader a través de Columba López, llevó, además de la equidad de género al sector rural y agrario, perspectivas y acciones que atendieron lo esencial en los hogares mexicanos: la comida. Toda la justicia social de pensiones a los pobres quedaba aniquilada en el impuesto que debían cubrir los que nada tienen cuando iban a los mercados. Aseguran que con la renovación de la Cámara de Diputados, Sheinbaum refrescará su Gabinete para no seguir con los mismos jugadores el resto del partido, varios de los cuales no la representan y menos trabajan para México, y ni qué decir de los perfiles propios que poco les importa. Hoy abunda la medianía en algunas áreas gabinetales como  fardos con los que debe también luchar la Presidenta. Con equipo propio Sheinbaum sería capitana de su proporcionado barco hacia un horizonte trazado por su carta de navegación en Segundo Piso.