LA COME HOMBRES

  



 

Vladimir Rothschuh

 

La Come Hombres mexicana tiene una prima en el viejo mundo  que se ha extendido hasta el sudeste asiático y tiene en vilo a Australia. Pero hay que ser claros, la Come Hombres mexicana es gringa, vino del norte, como otros males que nos aquejan en común tal es el fentanilo, los capos,  el huachicol y otra sarta de aspectos negativos que impiden ver los otros logros positivos en favor de ambos pueblos. No es el momento de echarnos culpas unos a otros, como dice Ron Johnson, sino de trabajar conjuntamente promoviendo el equilibrio bilateral que ocupan las agendas de México y Estados Unidos. Ese equilibrio tiene rupturas de siglos, cuando antiguamente se destrozó con las ganaderías extensivas el hábitat  y los ecosistemas tomaron otros rumbos  multiplicando  exponencialmente los factores de riesgo; la ganadería extensiva con su sabanización y la relación distante entre los rancheros y sus hatos, impidieron llevar controles cercanos en las reses heridas. Penosamente el latifundismo persiste con sus prácticas feudales, no es extraño que allende del Suchiate hayan surgido los rebrotes del Gusano Barrenador, aunado al tráfico ilegal de ganado por la frontera sur una vez que Panamá perdió los controles con sus moscas estériles. Lo que consiguió primero  EUA en los años treinta y México  medio siglo después  erradicando a la Mosca Come Hombres o del Barrenador, se esfumó muy pronto cuando Brooke Rollins advirtió el año pasado a  Julio Berdegué de los primeros brotes en Honduras y Guatemala para que cerrara de inmediato la frontera sur y no hizo caso. La Come Hombres se volvió en la agenda bilateral tan infame como las drogas y  los aranceles,  aunado  al mal carácter del sinaloense  que echó más  combustible al monólogo con la cuota de agua del Río Bravo, acabando de enrarecer la agenda de la presidenta Sheinbaum ya complicada con el estilo personal de Trump. El jitomate, el maíz blanco,  el Tratado de Aguas del 44, el Gusano Barrenador, colmaron a Palacio Nacional.  El prodigio apareció cuando dispuso la Presidenta remover a Julio Berdegué, todo un personaje de la tierra de los Chapitos; la decisión fue además de feminista elevadamente técnica, porque Sheinbaum optó por quien  compartió la bitácora agraria y ambiental  de cuando fue Jefa de Gobierno. Y como repiten de nuestra Selección Nacional de Futbol, Columba López, otra vez la volvió a romper: recorrió la fábrica panameña de moscas,  distribuyó por el sureste medio millón de trampas en las rutas críticas del Barrenador y su culminación fue juntar en Metapa al embajador Johnson, a la secretaria Brooke Rollins con la Presidenta de México. Y lo que antes era pleito se volvió en Chiapas una fiesta común de bioseguridad atendida;  al grado que a los 61 millones invertidos por el gobierno mexicano, la administración del presidente Trump invertirá 83 millones de dólares más para alargar la vida del criadero de moscas estériles. La infausta definición del siglo XIX a la mosca Come Hombres (Clochliomyia ominivorax) que nada tiene de cierto, vuelve a su cuenta regresiva con la renovada agenda de bioseguridad que semana a semana estará liberando 180 millones de seres estériles a favor de las 37 millones de reses que componen el hato ganadero nacional.  La teoría conspiracionista que fue expuesta en Palacio Nacional meses atrás, acerca de que Washington liberó cepas de la mosca Come Hombre fue tan demencial entonces como hoy, una patraña ideológica barata sobre el injerencismo imperialista. La gira de la presidenta Sheinbaum por Chiapas, junto a Johnson, Rollins, Columba, Velasco y Lalo Ramírez, desbordaba la alegría compartida por haber resuelto un pendiente de su agenda con el presidente Trump.