Vladimir Rothschuh
La otra diplomacia cultural de la presidenta Sheinbaum apuntalada por Suárez del Real, ha conseguido la confesión exigida desde el sexenio del presidente López Obrador y hoy obtenida públicamente como confesión de parte del Rey Católico Felipe que no se llena de orgullo ante los excesos de la expedición comercial y religiosa de Castilla y Aragón en las Indias Occidentales. El Rey cierra el capítulo diplomático y obtiene vía franca para entrar al Palacio de Moctezuma a la salutación fraterna con la Presidenta de México, arraigada en España por la vía filosófica y residencial de su hija, que ya ensayó un análisis entre los encuentros y los descubrimientos de ambos mundos.
II- Las acciones feministas de gobierno de Clara Brugada, igualdad sustantiva, seguridad y autonomía económica, definen su administración con sentido púrpura. Las madres buscadoras que durante su campaña electoral a la CDMX intentaron usar osamentas con fines proselitistas, vuelven apuntando a boicotear el Mundial de Futbol con demandas atendidas por Bertha Alcalde, Rosa Icela, Citlalli Hernández, Ernestina Godoy y la presidenta Sheinbaum. La sororidad de Brugada no tiene ideologías, ni banderas y es la Jefa de Gobierno quien ahora va tras esas madres a homologar objetivos, sentimientos y convergencias.
II- La mediación, la conciliación y los procesos restaurativos amplían las capacidades de la justicia electoral al privilegiar el diálogo y la construcción de acuerdos; son herramientas que fue a promover Gilberto Bátiz a la Sala Regional de Monterrey. Son instrumentos civilizados para un país semejante y actores políticos semejantes y no porque estemos en un México aún bronco, polarizado, más creyente del conflicto que de la resolución, pueden menospreciarse en el ámbito electoral. El magistrado Bátiz dirán que fue a ofrecerle perlas a una posdemocracia que entre sí no sabe dialogar y en la intimidad se destrozan las militancias. En la presentación del libro de Cuauhtémoc Cárdenas, el magistrado presidente del supremo electoral sentenció que “una democracia progresista es aquella en la que las personas pueden confiar en que su voto será respetado sin necesidad de salir a la calle a defenderlo. También es aquella en que la justicia electoral opera con independencia, y como lo hemos dicho, con suficiencia técnica y responsabilidad democrática”. La justicia alternativa tiene un trecho largo y ancho que recorrer en nuestro México.