SANDINO VIVE

 



 

Por Vladimir Rothschuh

 

Vuelve a reafirmar Alberto Anaya su relación histórica con el FSLN conmemorando los 131 años del natalicio de Augusto César Sandino en la sede nacional del Partido del Trabajo. Alberto Anaya acaba de sobrevivir a una celada que intentó despojarlo de su liderazgo partidista y que implicaba la extinción del PT. La reforma electoral presidencial marcó una inmensa ingenuidad convocando a Alberto Anaya a una fiesta democrática (como Somoza en la velada donde mataría a Sandino) para hacerle el harakiri en modificaciones constitucionales que señalaban su extinción partidista. En los setenta y ochenta del siglo pasado, Anaya formó parte de las organizaciones civiles en Nuevo León que respaldaron la causa guerrillera del FSLN; no se tiene recado de que haya formado parte activa en la lucha armada contra el somocismo, pero aquellos momentos solidarios definieron su devenir antimperialista, obrerista, agrarista y de autodeterminación de los pueblos en la creación del Partido del Trabajo en 1990. De entonces a la fecha ha sobrevivido al expartido de Estado, a los neoliberales, a la derecha albiazul, a los perredistas y ahora al morenismo. Esas causas latinoamericanistas las encontró Augusto César Sandino entre los trabajadores petroleros de Tamaulipas y de Veracruz a comienzos de los años veinte mientras trabajaba como mecánico y se embebía de la euforia de la Revolución Mexicana con el espiritismo de Madero, el agrarismo de Emiliano Zapata, la lucha armada de Villa, el soberanismo de Calles y Obregón, pero particularmente de los hermanos Flores Magón vigentes en los petroleros expoliados por las firmas gringas e inglesas. Todos esos valores los trasladó Sandino a su lucha contra la invasión norteamericana en Nicaragua mientras fomentaba el trabajo colectivo de la tierra. Hoy el Partido del Trabajo conserva esos mismos principios de   antiimperialismo, soberanía nacional,   justicia social y organización popular. Los 131 años de Sandino y los 47 de Sandinismo le otorgan a Alberto Anaya la resiliencia y permanencia en 36 años como Partido del Trabajo; igual  que a Daniel Ortega y Rosario Murillo en la construcción de un innovador progresismo más afín con el paradigma chino y que revela a Nicaragua como la mejor economía de la región con el PIB más elevado, según el FMI, BM y BID.