Vladimir
Rothschuh
Elección tras elección, sexenio tras sexenio, México repite los vicios posdemocráticos de los y las saltimbanquis que apetecen un nuevo cargo o encargo político y público con sueldo al erario, sin soltar el que desempeñan: senadores y senadoras que no renuncian para ser gobernadores; gobernadores que tampoco lo hicieron y ahora son legisladores; alcaldes que ambicionan ser legisladores con un pie dentro de la alcaldía; diputados con licencia que, por si fracasan, regresan a la curul; servidores públicos, ex consejeros, magistrados y jueces o burócratas dorados que, bajo emolumentos, aplican para ser consejeros del INE. Representan la insania pública expoliada a lo largo de décadas. Alguna vez dijo Sartori que el miedo era el cemento que sostenía la bóveda de las autocracias, dictaduras, populismos y seudo liberalismos. A la posdemocracia la sostiene la inmoralidad compartida. Amanecer con la camiseta de otro encargo o partido dándose golpes de pecho refleja la consanguinidad dividiéndose el botín; es nuestro identitario Establishment. La malograda reforma electoral pasó de lejos por esos vicios comunes, inaceptables como usos y costumbres, tal si fueran la expresión dorada de la Atenas mexica.
II-
Los «whitexican» seguidores de Trump no deberían discrepar con la sentencia de
la Corte para que Inteligencia Financiera evite quedar en el ridículo como lo
hizo ver el Tesoro estadounidense sobre CIBanco, Vector e Intercam. Merece el
reconocimiento de los opositores políticos esta sentencia de la SCJN contra
lavado, terrorismo y empresas fantasmas; los quejosos son los que no
acompañaron el Plan A y B de la presidenta Sheinbaum porque no castigaba el
lavado de dinero en las campañas electorales. Tampoco es una sentencia jurídica
interventora de la Corte, como repiten los seguidores del presidente Trump
cuando arbitrariamente piden su intervención en México. La Suprema dilucidó que
el proceso pertenece a lo administrativo, no a lo judicial, porque se trata de
prevenir riesgos; está de por medio el amparo, el bloqueo tiene caducidad, pero
sobre todo debe Hacienda justificar su acción para no vulnerar la seguridad
jurídica. La incoherencia de castigar la corrupción narcopolítica y rechazar la
ampliación de facultades a la UIF marca una amplia agenda de tropiezos. El
magnate de la Casa Blanca, conforme a los «whitexican», es bueno para unos
asuntos y es terrible persiguiendo vía UIF narcoterrorismo y la
narcopolítica de los cuellos blancos que testaferran la suciedad en el
sistema bancario nuestro y global.