MINISTROS LEGITIMADOS

 



 

Vladimir Rothschuh

 

El funcionario o empleado de la SCJN que se encargó de enviar a los enemigos de la Nueva Suprema las fotos de las Cheroquis, le hizo un gigantesco favor a los ministros que alcanzaron desde anoche, una aprobación máxima debido a la decisión de devolver lo que no habían pedido y menos estaban interesados en poseer. El daño perseguido entre el equipo heredado por los empleados de la vieja Corte se transformó en un boomerang, golpeando la testarudez de Norma Piña y su pleno, negados a reducir sus millonarios emolumentos, las blindadas, el personal adscrito a sus familias, los gastos médicos mayores, los fideicomisos, en fin, un siniestro cúmulo de excesos que acabaron devorándolos. Y esos colaboradores embozados de la Piña que se divirtieron y entretuvieron a los conservadores con la pifia de las Cheroquis, representan la corrupción que pervive aún en la Nueva Suprema, pues bien aceptan cobrar ahora con la mano izquierda, pero maldecir con la mano derecha. La obcecación de la ministra Piña y sus ministros creían que había hecho escuela en los nuevos ministros encabezados por Hugo Aguilar y que las ambiciones pasadas eran compartidas por la Nueva SCJN, sin embargo, la ruptura y el cambio quedó manifiesto cuando Hugo Aguilar metió freno de mano y enseguida reversa con ese pasado inaceptable, indigerible y sin retorno. Todas las difamaciones que vivieron los ministros desde su elección, debido a las erradas listas, se esfumaron cuando el consenso de los nuevos ministros y ministras fue de rechazo a las blindadas. A partir de ayer, la SCJN se alzó nueva, transfigurada con un pleno acorde a los tiempos de cambio. Lo que apuntaba a ser un daño irreparable que acabaría de hundir a la máxima magistratura, se convirtió en un relanzamiento de la nueva ética que envuelve a la impartición de justicia.  Sobre el adagio de que rectificar es de sabios, ahora tenemos un Poder Judicial salomónico.