Vladimir Rothschuh
Citlalli Hernández atesora muchísimas virtudes políticas, sociales, humanistas, feministas, y todas muestran su honestidad probada. Conforme a los principios transformadores, ni ha robado, ni ha mentido. Con garbo y frente en alto, no es hija de papi ni de mami para reprocharle nepotismo, sea porque le debe a sus progenitores su carrera partidista, menos es promiscua. Sus padres profesionistas han vivido al margen de la politiquería. Nadie puede acusar a Citlalli de robarse un centavo; dejó las arcas del partido rebosantes y de cuentas claras cuando la Presidenta la invitó a ser la primera secretaria de la primera Secretaría de las Mujeres. Citlalli fue a Nueva York y a Beijing en temas feministas y nadie la pilló comprando en tiendas de lujo, simplemente porque es íntegra en sus valores alejándose de las frivolidades de quienes anhelan locamente alcanzar una fatua nobleza burguesa. Nadie puede verla cobrando las rentas de sus edificios o desalojando a otros para adueñarse de sus predios. Posee Citlalli Hernández una identidad que la comulga con la Presidenta de la República y la hermana en el proyecto del segundo piso. En todas las giras de fin de semana, desde la campaña presidencial y hasta hoy como Jefa de Estado, Citlalli ha acompañado a Sheinbaum. Llega antes al trabajo y se retira después, incansable logró crear en todo México la mitad de los Centros Libre para defensa de las mujeres en un año y deja pendientes la mitad de los otros mil 250 municipios restantes. Después de la Cartilla Moral de López Obrador, Citlalli crea la Cartilla de los Derechos de las Mujeres en español y todas las lenguas nativas. Las nuevas leyes de reforma contra la violencia de género, la estandarización nacional del delito de feminicidio, son su legado. Porque también fue su legado desde la Secretaría General, la alianza política con los verdes y los petistas, ahora destruida por la falta de visión, inteligencia, tacto, humildad y grandeza. Citlalli Hernández llega como relevista a salvar el restante medio juego de las elecciones del 2027, cuyos momios son en contra según los múltiples sondeos. Ante una mujer cien por ciento ética, la oposición volverá a ser moralmente derrotada.