EDITORIAL

M8 – REINA ROJA


*Diosas mexicanas

*Primera Tlatoani

* Panteón, mujeres, mismidad


VLADIMIR ROTHSCHUH

 

La repatriación de la Reina Roja a Palenque fue una benéfica circunstancia para el presidente López Obrador y su gobierno de paridad de género. Una administración pública federal con dominancia de mujeres en el servicio, permite lucir  la restitución de la  esposa de Pakal, madre y abuela de futuros mandatarios mayas a su origen en las selvas chiapanecas, pues desde el estallido zapatista hasta ahora, la Reina Roja anduvo errante. La visión de la 4T y de Alejandra Frausto de que la mandataria maya reposara en su tierra, con sala e identidad propia, refleja también a un gobierno nacional compuesto en su mayoría por mujeres. Quienes no conocen su pasado, reza la frase, están condenados a repetirlo, por fortuna México tiene historia y bien sería que esa condena se expresara en el conocimiento de sus mujeres, quienes ocuparon antes de la conquista personalidades, espacios y acciones. La repatriación de la Reina Roja a la selva chiapaneca es un recado a las generaciones actuales y los papeles ejercidos por las mexicanas ancestralmente cuando no había el patriarcado traído por el catolicismo.  La Reina Roja quizá diga a nuestro momento que las mexicanas tenían roles respetables y respetados y que nuestra caída también sucedió con la inoculación de credos ajenos.

 Realmente ese trabajo del presidente López Obrador, de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, de Alejandra Frausto y Diego Prieto en torno a la sala definitiva que albergará a la Reina Roja, es apenas el eslabón inicial de la restitución histórica de las mexicanas en las culturas nativas, porque es México de las primeras naciones del planeta en poseer una mujer gobernante electa como fue la Tlatoani Atotoztli que dirigió el Imperio Mexica en 1469 y fue la abuela de Moctezuma Xocoyotzin. El rol de esa mexicana gobernante lo extinguió la otra narrativa española que se encargó de sepultar la existencia y validez de la gobernante mexica y de todas las demás mujeres, por las razones naturales del patriarcado. En esta época con un gabinete de la 4T donde predominan las mujeres, la Reina Roja no es un accidente como tampoco deberá serlo la restauración histórica de la Tlatoani Atotoztli para dejar de auto condenarnos en el desconocimiento de nuestra historia. José Vasconcelos educado por los hermanos helenistas Henríquez Ureña, igual que Alfonso Reyes y Salomón de la Selva, creyó sacrilegio incluir en la currícula de la SEP nuestro propio panteón clásico  de dioses y diosas naturales de México para no destronar a Zeus y su Olimpo. El presidente López Obrador ha dado un paso adelante con Alejandra Frausto y la Reina Roja, como para que Delfina Gómez detenga este empuje en la creación de la currícula de la SEP un espacio sobre la mitología mexicana. La Reina de Cinabrio, la tlatoani Atotoztli y el Panteón de Coatlicue, Ixchel, Centeotl, Metztli, Xtabay, Coyolxauhqui,  Tlazoltéotl, sustanciarán nuestra recia e indescriptible mismidad desde la educación básica. 

  

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