ERNESTINA

  


Vladimir Rothschuh

 

Es derecho de la Presidenta reajustar su equipo cuantas veces sea necesario a favor de la gobernanza de México. Su equipo está en segunda fila del Gobierno y no es sino hasta hoy que Sheinbaum hace un movimiento con Ernestina Godoy en la Fiscalía General asumiendo el control parcial de lo que debería ser pleno en todas las áreas del Gabinete. Con la llegada de Ernestina Godoy la Presidenta reconfiguró su poder serenando todas aquellas insubordinaciones de falsas paridades. La SCJN llevaba más de un mes manoseando reabrir sentencias juzgadas hasta que dio media vuelta con un comunicado en que daba por sepultado el tema y manteniendo firme el Estado de Derecho con la Cosa Juzgada. La priización de la UNAM en franco desafío a Palacio Nacional entró en crisis cuando el canciller De la Fuente no se fue a una embajada amiga, sino a su casa por tiempo indefinido. En la Cámara de Diputados, el Grupo Zacatecas protegido por Gertz balbucea el estertor de la consanguinidad que varias veces le dijo no a la Presidenta con sus iniciativas contra el nepotismo. Y en la CDMX se apuraron a sacar las manos del bloque negro menos dueño del Zócalo que el leperito atreviéndose a manosear la sacra investidura presidencial. Todos los que pasaron por el despacho de Ernestina, alegando perpetuidad política, intocabilidad y superioridad ante la Presidenta, vieron el derrumbe de sus imposturas, especialmente el desaseo de Adán Augusto, que debió ser ceñido por la misma Presidenta en un santiamén. Los líderes de Morena se deshicieron en halagos y respaldos inocuos, plegándose a lo inevitable de lo que significa dejar de aparentar de una vez que los controles presidenciales del poder no estaban en Palacio. La Presidenta había anunciado el año pasado que en enero del 2025 terminaría la transición y que su gente ocuparía las carteras que le faltaban en el Gabinete; con Ernestina Godoy enderezó los desvaríos ocasionados desde la Fiscalía sobre la eficacia del Gabinete de Seguridad. Los secretarios y secretarias del Gobierno Federal, representan las piezas del tablero presidencial para utilidad y fines de la Presidenta Sheinbaum y de nadie más. Muchísimas veces había tenido que salir ella en las Mañaneras, cual pararrayos a asimilar los equívocos de los Secretarios y Secretarias incapaces de atender sus propias agendas, generándoles la sensación de imprescindibles cuando sus ineptitudes empañaban la transformación. El hasta aquí de la Presidenta a Gertz y su camarilla, merece ser el hasta aquí global a su no-equipo que la des-acompaña desde el Gabinete. La Presidenta cuenta con gente probada que la asistió en su gobierno capitalino y que quizá no merece estar en segundas y terceras filas cuando pueden hacer mejor papel como Secretarias o Secretarios. La metáfora de la Mujer de Sol es una representación exacta del presidencialismo y sus formas: Sheinbaum es la luz que le da vida a todo su Gobierno, sus colaboradores son astros oscuros que apenas destellan a su alrededor. Hay que repetirlo: la Presidenta no tiene iguales, no tiene pares, no tiene enemigos, tampoco amigos, sino peones al servicio de la causa mayor que la supera y se llama el Pueblo de México.