EDITORIAL

DIOSIDENCIAS

  



*Jolopo, Zedillo, Amlo

*En el lugar y momento correctos

*Ni ciencia, ni exacta

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

El programa transformador del presidente López Obrador apuntaba hacia la época dorada del Milagro Mexicano, léase bien, el ‘Milagro’, no la técnica o disciplina del manual de Ortiz Mena  que encarnaba el panóptico financiero y económico de la 4T, al menos hace dos años. Antes que la pandemia desbaratara ese horizonte de prosperidad para el país, había edificado el presidente López Obrador otros manuales como abecedarios propios en la nueva cartilla de la conducta pública y en la nueva economía moral. El Covid19 parecía haber cortado esa inspiración del Milagro Mexicano con la nueva recesión del 2020 y sin que tuviesen el Primer Mandatario y su equipo, obcecación del desarrollo económico con la agenda nacional diaria asaltada por la circunstancias. El vislumbre o lamparazo de la sorpresa la acaba de dar Banxico: México crecerá en el 2021 hasta rangos de 1981 y 1997 cuando el PIB nacional alcanzó 9% y 6.8%.  La sentencia común de que la pandemia llegaba como anillo al dedo, la comparte el presidente López Obrador con el ex presidente Ernesto Zedillo que usó entonces la misma frase. Los gobiernos de la Cuarta Transformación y de la Transición Democrática se tocan en el elevado PIB y se distancian en cuanto tecnocrático uno y de derechos sociales el otro; el Fobaproa del  primero y el primero los pobres del rescate pandémico, del segundo. El Efecto Tequila pudo ofrecer ese alzado Producto Interno en el 97 como la Pandemia en el 2021, corroborando lo que Hegel expresaba en su interpretación histórica y el resurgimiento de las naciones luego de catástrofes y guerras. El anuncio de Banxico con un PIB prospectado para este año en el 6.7% armoniza en la administración del presidente López Obrador como ‘Diosidencia’: estar en el lugar correcto, en el momento correcto. Volviendo a las frases comunes que usó Zedillo como la mano de Dios, al igual que Maradona; hoy esa misma mano celestial puso a López Obrador en la Presidencia de México, bajo una emergencia sanitaria y con conclusiones previstas por el FMI para todo el mundo luego de haber enfriado la economía global con la gripa china. La prospectiva de Banxico casi al 7% es semejante para el resto de las economías emergentes, su incidencia con las proyecciones del FMI y BM, reúnen eventos afortunados que convergen aquí y ahora con la administración de López Obrador. En el 97 el rescate a los ricos y la deuda por décadas a cada mexicano, el 2020 y la negativa del presidente López Obrador de repetir el Fobaproa; una administración neoliberal y ahora un gobierno social, revelan esos golpes de Dios en el cubilete para decirle a los economistas que su disciplina no es ciencia, ni es exacta. Ese Milagro Mexicano anhelado por el presidente López Obrador deviene finalmente para él, su proyecto de país y los mexicanos, como portento en mero siglo XXI al crecer en lo inesperado, el PIB al 6.7%.

  

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