EDITORIAL

ÉTICA DE LA VACUNACIÓN



 

*Renovación de la esperanza

*Nosocomios y médicos del Issste

*Dos millones de dosis mensuales

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

El presidente López Obrador dio la buena nueva del 2021 a las familias mexicanas mayormente expuestas al Covid19,   anunció que a partir del 12 de enero los adultos mayores formarán parte de la inoculación masiva. Los ancianos por sus complicaciones crónicas son los primeros expuestos al virus chino y la 4T los pone de primero en la lista, junto con el personal de salud, que ameritan recibir las primeras dosis de Pfizer. Esas 430 mil dosis que llegarán al país semanalmente permiten que el presidente López Obrador mueva las etapas del calendario hasta un mes, pues conforme lo prospectado los adultos mayores iniciarían su vacunación a mediados de febrero. Este esquema nacional que empezó el pasado 24 de diciembre se proyectaba concluir en la primavera del 2022 y según la importación de dosis podría acabar este mismo año. Las casi dos millones de vacunas mensuales que estará aplicando el gobierno mexicano en los meses venideros, sitúan a nuestro país a la vanguardia de sus obligaciones de bienestar con su pueblo, circunstancia prevista ante la ONU por Ebrard y Juan Ramón de la Fuente para abrigar a los países pobres requirientes de ayuda humanitaria en la emergencia; no será extraño que la 4T asuma obligaciones hacia Latinoamérica como hermano mayor regional, según dejó ver la gira de López Gatell por Argentina. Esos dos millones de dosis que mes a mes el Gobierno de México estará adquiriendo y suministrando en todo el país rediseñó

 en el ISSSTE su programa de vacunación en los 113 nosocomios que Luis Antonio Ramírez Pineda sumó al plan nacional para víctimas de una peste china que lo menos que ha tenido etimológicamente es ser apestosa por los niveles de sanidad otorgados por las autoridades federales. En el equipo del presidente López Obrador,  Ramírez Pineda destacó el cierre de año 2020 inaugurando el pendiente hospital general del ISSSTE en Tláhuac, CDMX, con tecnología de primera y abierto a las víctimas de la pandemia en el Altiplano, siendo el segundo de su género en todo el gobierno federal como sucedió con el otro hospital del ISSSTE en Cuernavaca en iguales menesteres y fines anti Covid19 con respaldo de las Fuerzas Armadas. El punto final a la corrupción tecnocrática en el ISSSTE coincide con la transformación moral de la 4T, pues luego de medio siglo, ese sector burocrático vuelve a tener infraestructura moderna como equipos de nuevas tecnologías de atención sanitaria. Con el distinto modelo de vacunación masiva anunciado por el presidente López Obrador, los militares ya no acudirán al ISSSTE a inocular al personal sino que en cada uno de esos 113 nosocomios se crearán diez unidades de vacunación para envolver a todos los involucrados en la atención abierta contra la pandemia. El Primer Mandatario creó en esta dinámica, una especie de contraloría social sumando a  las brigadas vacunación a ciudadanos que impidan vuelva a suceder lo ocurrido con un mando castrense que vacunó primero a sus familiares y amigos. 

Para la guía moral de la 4T dichos principios se consolidan ahora que el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, está en aislamiento transitando las etapas virales del Covid19 como evidencia responsable de que siendo parte del primer círculo del presidente López Obrador, no se inyectó la Pfizer según usos y costumbres del pasado. Ramírez Cuevas es la certidumbre de una sola guía moral en el equipo de Palacio Nacional.  Fue acertado el inicio de año nuevo conforme los datos adelantados del presidente López Obrador, quedan renovadas las esperanzas de los mexicanos en el único instrumento masivo de inmunidad al alcance como son las vacunas y su gratuidad sin distingos sociales, económicos o políticos.

 

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