*FEMINISMO BLANCO
El
voto popular autoriza a Gilberto Bátiz a construir un nuevo liderazgo en el
Supremo Electoral. Con una visión clásica del positivismo jurídico y una perspectiva
internacional que trasciende nuestra triste autarquía, el Magistrado Presidente logra recuperar la
narrativa a favor de los equilibrios democráticos, al grado de que quienes
construyeron la sobrerrepresentación legislativa en el 2024, hoy dan la media vuelta sobre sus equívocos y llaman a retroalimentarlos en la reforma presidencial. Nueva sabiduría emanada de la elección judicial con magistrados, jueces y ministros, que
se deben al Pueblo y sus horizontes están más allá de las coyunturas partidistas.
II- En
la impartición de justicia como en las familias adineradas, persiste el fenómeno
de la riqueza impronta como el poder inexplicable. Al ministro presidente Hugo Aguilar, como a varias ministras y ministros, los sorprende aún la naturaleza humana retratada
por Balzac y Proudhon: ministros y ministras poco a poco sufren el desdoro que
apenas meses atrás los hacían promesas rutilantes de una nueva Suprema Corte de
Justicia. Con el fujimorazo de Zedillo se apostaba a que la nueva SCJN dejaría
atrás la corrupción a través de la Judicatura; pero otra vez la condición
humana devolvió a aquellos ministros a la tradición de Fernando II y Carlos V. Perder
piso, marearse conforme a la jerga popular, sobre un tabique, incita a que Hugo
Aguilar fundamente la impartición de justicia en otro libro que no sea la
Constitución, sino en un decálogo de ética o cartilla moral que alguna vez
nuestros positivistas crearon en razón de los inéditos tiempos revolucionarios.
El Órgano Administrativo y el Tribunal de Justicia, son guillotinas para
momentos finales, cuando estos instantes son de ibuprofenos urgentes en la
recomposición humanista de la Nueva Corte.
II- Citlalli Hernández, en el Centenario del Primer Congreso Feminista, llamó a las mexicanas a seguir dando la lucha con energía
y sororidad, cada una desde su espacio, para preservar y ampliar el empoderamiento de las mujeres.
Para la primera secretaria de las mujeres, llegar no basta, pues se tergiversaría el
feminismo como un ente acabado cuando persisten infinidad de aristas entre los
derechos de las mexicanas por su posición económica, raza y profesión; triada
palpable que las separa, confronta e invisibiliza, en la penosa y silente lucha de
mujeres contra mujeres. Un siglo después de nuestras primeras y arrojadas feministas, el fenómeno se mueve hacia lo que muchas tratadistas inglesas y americanas llaman a estas conductas de mujeres agraviando a semejantes, "feminismo blanco".