EDITORIAL

COLAPSO NEOLIBERAL SANITARIO

 



*Beneficios de la pandemia

*Cooperación de la UNAM

*Ssa y el modelo nórdico

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

La voz del rector Enrique Graue refresca el itinerario de la pandemia en México y apuntala los cambios emprendidos por el presidente López Obrador y Jorge Alcocer desde el 2019 en el sector.  El mercantilismo neoliberal de las pasadas décadas desnaturalizó el sistema sanitario nacional, la medicina enfermó e hizo de las mitigaciones farmacéuticas un cruel negocio con la salud de los mexicanos. Desde que el presidente López Obrador comenzó en el 2019 a recorrer por todo el país la estructura obsoleta del IMSS Coplamar, la UNAM acompañó sus medidas por actualizar la infraestructura, lo mismo que ampliar el número de galenos por porcentaje poblacional. Antes de la pandemia el sistema de salud y los subsistemas sanitarios estatales estaban colapsados, se había perdido la mística del servicio de la medicina como un bien social y público, las nuevas generaciones alquilaban cubículos en las redes hospitalarias privadas para esquilmar a los enfermos adscritos a los seguros privados. Ningún médico replicaba lo que la familia Graue venía haciendo en el Hospital de la Luz, como era dedicar dos días de la semana a hacer cirugías gratuitas a gente de escasos recursos. El presidente López Obrador aprobó el modelo nórdico planteado por Jorge Alcocer y que humanizaría el sistema de salud mexicano y tendría reflejos positivos en el sector mercantilista privado, pues habiendo una salud pública de mejor calidad que la de los grupos hoteleros-hospitalarios, los mexicanos razonarían y dejarían de ser engañados. Hoy Carlos Slim bajo los cuidados de un hospital público es la confirmación de que ni los magnates del capital creen en sus negocios hospitalarios. El sistema nórdico regresó a sus ciudadanos a cuidarse en casa, logró abatir la mortalidad en adultos mayores y recién nacidos; cualquier mexicano pegaría gritos si la Secretaría de Salud hace que las mamás tengan a sus bebés en sus casas con una partera del barrio y además recibirán de regalo una caja de cartón como cunero, tal como hace el sistema nórdico. Los neoliberales subrogaron la medicina de alta especialidad, hoy con López Obrador todos los mexicanos pueden acceder a un hospital de tercer nivel. Por ello resultó ofensivo para la UNAM que un ex rector suyo haya salido a defender el inmoral Seguro Popular. 

 La pandemia expresa que el Covid19 no es un problema personal, de un gobierno o de un país, es de todo el orbe. El fracaso que ve el rector Graue en México es el que vive Alemania, con la salvedad nuestra de que México en la ONU con el ex rector Juan Ramón de la Fuente logró se aprobara el apoyo de los países ricos a las naciones pobres para que recibieran también las vacunas. El presidente López Obrador aceptó que Pfizer redujera las próximas entregas semanales para que la ONU pudiera enviarlas a los pueblos más necesitados y en cambio en los alemanes  esa fibra aria brotó insensata con el gobierno de Ángela Merkel exigiendo que las vacunas que produce la Unión Europea sean nada más para los europeos. Con estupendo sentido auto crítico el Gobierno de México aceptó a través de López Gatell el documento ‘Reflexiones sobre la respuesta de México ante la pandemia de Covid19 y urgencias para enfrentar los próximos retos’  elaborado por la UNAM, CEPAL, INSP y OPS’. Evidentemente el presidente López Obrador y Jorge Alcocer ya habían señalado que la pandemia había desnudados otras Sindemias ocasionadas por las enfermedades crónicas de obesidad, diabetes, hipertensión, apneas, en fin, los males estructurales que el neoliberalismo multiplicó entre la industria alimenticia, políticos, gobiernos y farmacéuticas. El fracaso del sistema sanitario es global como apuntó el rector Graue y eso es cierta medida es positivo como lo ha referido el presidente López Obrador, el mundo no podía continuar con un modelo económico y social excluyente, penosamente a un año de esta pandemia son escasas las respuestas globales  cuando voces como la de Peter Singer o Jane Goodall apuntan a lo más simple en el respeto a los animales pues todo se originó por comer murciélagos y pangolines en el mercado de carnes de Wuhan. La desmemoria especista estimula la voracidad neoliberal sobre las respuestas en este momento, haciendo omiso el principio hipocrático de que en tu alimentación está tu enfermedad.

 

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