EDITORIAL

MIEDO Y GANAS




*Lealtad al Presidente

*Secretaría del Superávit

*Legalismos puritanos

 


VLADIMIR ROTHSCHUH

 

Hay un lugar común en todos los cesados del Gabinete Presidencial: desde ex secretarios hasta directores expresan al unísono su lealtad y respetos por el presidente López Obrador.  La estatura moral del Presidente de México es sobrecogedora y como tiene vencidos a los conservadores, entre los suyos marca el respeto político a sus decisiones y acciones. Critican los removidos del Gabinete, los entornos desfavorables que los llevaron a conflictuarse con el equipo de Palacio Nacional o con otros miembros del Gabinete, pero hasta ahí llegan sin alzar la mirada al Jefe Máximo. Así reconoce el presidente López Obrador en cada caso sus particularidades porque en Jaime Cárdenas encontró miedos y pocas ganas de combatir la corrupción, en Urzúa vio al neoliberal embozado que repetía las recetas del FMI,  en Martínez Cázares el oportunismo facho, en Jiménez Espriú las fobias mañosas, en Josefa la frivolidad y en Víctor Toledo el poco carácter; siendo lo atractivo, que ningún colaborador está por encima, a un lado, enfrente o por atrás del presidente López Obrador. Cualquier Gabinete es arena política donde  deben medir capacidades, talentos y astucias los funcionarios, habiendo de sobrevivir no los más fuertes, tal lo revelan ahora mismo los grupos que se disputan la dirigencia nacional de Morena, partiendo ellos que quien tiene el partido lo tiene todo. Pero la experiencia de los últimos dieciocho años parece no haber tenido efectos en Ebrard, Sheinbaum, Monreal y Romo: ningún instituto político estuvo por encima del liderato de López Obrador y en lo más reciente Polevnsky - Ramírez Cuéllar, viven para contar cómo ganaron el 'partido' y perdieron Palacio Nacional. Los diálogos circulares sostenidos por Jesús Ramírez Cuevas trascienden lo informativo cuando marca el presidente López Obrador día a día la agenda nacional y evita que existan otros intereses que rebasen por la derecha o por la izquierda el proyecto sensato de la Cuarta Transformación. Y entre los sobrevivientes del Gabinete, igual que los removidos, renunciados y auto cesados, la sentencia sigue siendo común frente a la ética pública del Presidente de México.

Este lunes que viene Víctor Villalobos estará incorporado al 100, como dice el presidente López Obrador acerca de su salud, en las actividades del sector agropecuario. Sus médicos le recomendaron a Villalobos guardarse unos días más luego se haber superado los efectos de la fiebre china. Desde casa el Secretario de Agricultura ha mantenido la agenda virtual del único ambiente superavitario de la economía nacional como de la eficiencia gubernamental. No ha parado de crecer el campo nacional no obstante la inercia obligada de la pandemia que como postró al orbe, no contuvo el empuje de la autosuficiencia alimentaria ni de sus excedentes para la exportación. Estableció el gobierno del presidente López Obrador amplios acuerdos con la FAO que encabezó Víctor Villalobos en aras de la alimentación y sus cadenas productivas regionales y hasta el extremo del globo, pues México sigue consolidando sus exportaciones agropecuarias en los mercados asiáticos. Virtualmente y bajo los efectos de la pandemia, no cesó la estrategia  del Secretario de Agricultura en la consolidación de un ámbito que orgullosamente responde superavitariamente a la Economía Moral del presidente López Obrador: un pueblo comido, es un pueblo feliz.

 

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