MARTES 13

 



 

Vladimir Rothschuh

 

Serían las fiestas de fin de año las que obnubilaron el sano juicio de Pablo Gómez con sus emisiones verbales que lo hermanaron como irredento bolivariano ante las y los pasmados consejeros del INE. Lo que debía ser una toma de nota estremeció Palacio Nacional, pues los objetivos de la nueva reforma son precisamente acabar con esos talantes absolutistas en que se formó y comulgó Gómez. Afortunadamente, apareció la sensatez en San Lázaro para recordarles a las y los consejeros del INE como al deteriorado ex líder del 68, que la última palabra la tiene el Congreso sobre ese borrador inmenso que habráb de pulirlo la presidenta Sheinbaum con Esthela Damián para dejar atrás los vicios del ex partido de Estado y sus satélites electorales que lo acompañaron por casi un siglo. Una añeja escuela negada a desaparecer y menos a aceptar la automutilación de los mal llamados privilegios posdemocráticos adquiridos en la reelección, nepotismo y subsidios.

II- En el Martes 13  y de la Salud, era sanitizada la intervención yankee en México y la presidenta Sheinbaum descompuso el rostro injerencista de nuestros conservadores, cuando colgó el teléfono con Trump y se fue a hacer lo suyo con Kershenobich, Robledo, Batres y Svarch. Lo interesante, no eran los datos sanitarios de los funcionarios responsables del sistema nórdico, sino las causas por las que Sheinbaum ha sostenido su altura privilegiada ante el magnate de la Casa Blanca y que Alfonso Suárez del Real detalló en los orígenes de nuestro humanismo mexicano, marcado por la educación pública y gratuita, lograda entre Benito Juárez y Gabino Barreda. Este humanismo explica el éxito de la Cuarta Transformación y los fundamentos de su economía moral lopezobradorista que la separan de los fracasados modelos radicales sociales y la blindan ante las ocurrencias demodés del post industrialismo norteamericano, personificado por Trump.