EDITORIAL

EL PULSO DE LA SALUD






*Panistas con Alcocer
*Tres niveles hospitalarios gratuitos
*Insabi 01800

VLADIMIR ROTHSCHUH


Se acabó la perversidad conservadora, soberbia burocrática, el abuso político y la corrupción en los tres niveles sanitarios que fueron blancos de ataques y en los que algunos estuvieron condicionando la asistencia a los mexicanos que buscaron apoyo en clínicas, generales y especializados, cuando López Gatell  midió el Pulso de la Salud y reveló la línea telefónica abierta para cualquier denuncia, sugerencia o queja que tengan que hacer los 69 millones de mexicanos sin seguridad social. Así el primer Pulso a la Salud tomado en la mañanera presidencial, demostró una clara articulación y conocimiento del Sistema de Salud que el conservadurismo había asesinado las pasadas dos semanas cuando tuvieron manga ancha en el sabotaje, no al proyecto de país del presidente López Obrador, sino de la sagrada salud de los mexicanos. Ahí fue contundente López Gatell señalando que no se extinguía el Sistema de Salud sino un paradigma financiero que usurpó funciones y malversó el erario en eventos putrefactos entre la vieja clase gobernante, la élite bata blanca, las farmacéuticas y los empresarios deshonestos. Y el reforzamiento a este primer Pulso de la Salud, lo acabó dando el jefe de López Gatell, Jorge Alcocer, sentándose platicar con el representante de los gobernadores panistas indispuestos por cohecho calderonista con la transformación del Insabi. 


Igual como se les vio comportados a los gobernadores albiazules en la comida de año nuevo entre el presidente López Obrador y los mandatarios estatales, semejante llegó al despacho de Jorge Alcocer, el hidrocálido Martin Orozco, para no hablar más de su suicidio por la desaparición del seguro impopular, sino de las coincidencias que hay entre los panistas y una salud de calidad que brindará el Insabi y a la cual ya se sumaron catorce gobernadores, más los que faltan de aquí a finales de mes o del martes de salud pública que viene. A partir de las coincidencias y de aquello que ha hecho premisa el presidente López Obrador en afinidad de lo que une a los mexicanos, los acuerdos entre Jorge Alcocer y Martín Orozco fueron afortunados, como providencial el Pulso de la Salud revelado en la mañanera de Palacio Nacional.  Lo cardinal que faltaba en el Insabi ha sido subsanado con el diálogo circular que Jesús Ramírez Cuevas abrió en las mañaneras: de la crisis nacional del crimen organizado sobre el huachicol en el 2019,  el pulso energético de los lunes quedó como remembranza al buen comportamiento exigido a las gasolineras con el quién es quién en precio; y ahora, con los martes que medirán el Pulso de la Salud nacional y  que ha comenzado a llenar  los vacíos informativos en los que el conservadurismo se había encharcado intentando como en el 2019 empujar a la Cuarta Transformación hacia su ineficacia administrativa. El Insabi garantiza la salud gratuita a 69 millones de mexicanos en abandono neoliberal y se erige en piedra angular de los derechos sociales recobrados de la Tercera Transformación Nacional y su legado constituyente ahora: salud gratuita para todos los mexicanos.


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