EDITORIAL

LEBARON Y ÉTICA GOBERNANTE

  



*Deshonestidad y revocación
*T-MEC Perdue – Villalobos
*Tecnocracia y vivienda social
*Adarga presidencial 



VLADIMIR ROTHSCHUH

El aura moral del presidente López Obrador es el escudo de algunos miembros de su Gabinete pero ha llegado a tanto la bonhomía que hasta priístas y panistas se refugian en esa fortaleza ética que encarna el juarismo del Jefe de Estado. Bien que los Secretarios del Gabinete busquen refugio a la sombra del Primer Mandatario, son sus subalternos y son los operadores del proyecto de país, pero que Claudia Pavlovich y Javier Corral se escondan en momentos de responsabilidad sonorense y chihuahuense, no se sabe si merece elogiarse o vituperarse ante el infinito cinismo prianista que traslada el fracaso de procuración de justicia a la Cuarta Transformación, pero que revivifica los objetivos de la Revocación de Mandato. Somos confederados para unas conveniencias, somos tres niveles de gobierno para otras abyecciones en el continuo histórico y personal donde alcaldes y gobernadores son responsables de nada de lo que ocurre en sus jurisdicciones. Es la Hidra monumental de la corrupción con la que ha de batallar la cruzada moral de la Cuarta Transformación y que no atiende a estructuras físicas definidas, sino a los intangibles de conductas y conciencias colectivas  atendidas en la Constitución Moral, la Cartilla Alfonsina y la Nueva Escuela Mexicana. Y el escenario transformador el presidente López Obrador asume la mayor parte haciéndose responsable de las decisiones de Quirino Ordaz, las de Claudia Pavlovich y las de Javier Corral, en ningún momento el juarismo presidencial hace titubear a López Obrador diciendo no es mi asunto, yo no fui, como fue la inmoral tradición de Los Pinos por muchos sexenios. Por Culiacán, por LeBaron, el presidente López Obrador no anduvo repartiendo culpas y lavándose las manos en las administraciones ineficientes de Quirino, Corral o Pavlovich, tomó los errores ajenos y les dio curso en su estrategia, porque si el Jefe del Estado Nacional predica una moral pública para unos asuntos y otra para unos asuntos distintos, sería regresiva la Cuarta Transformación del país. El halo moral de López Obrador cobija a los suyos y a los ajenos que también son parte suya conforme el abecedario ético, pues es sabido que Pavlovich y Corral son pésimos mandatarios, pero haciendo la diferencia el presidente López Obrador aplica la regla desnaturalizando el obstruccionismo que identificó la negligencia del Estado y sus actores cómplices, presionados ahora mismo por la Revocación de Mandato cuando seis años son demasiados
 siendo el político corrupto, y muy pocos cuando el gobernante es honesto.
 
El ministro de Agricultura está en México renegociando los vacíos del T-MEC  producto por producto, con Víctor Villalobos. Los acuerdos comerciales a un año de la Cuarta Transformación y la gravitación del renegociado acuerdo comercial tripartita, han demostrado que no bastan los documentos firmados si no hay voluntad positiva de por medio. Los primeros compromisos agropecuarios los fincaron Víctor Villalobos y Sonny Perdue recién iniciado este sexenio sobre las variables de extensionismo, liderazgo juvenil, equivalencia productiva  y sanidad. Hace un año los ministros de Agricultura de México y Estados Unidos daban por sentado la inmediata firma del tratado comercial renegociado y desde entonces Villalobos y Perdue han tenido que atender los conflictos y diferendos agropecuarios como se hacía antes del TLC, entre dos. El titular de Agricultura de Trump ha mantenido una comunicación abierta con Villalobos como sucedió en febrero de este año en Washington en el Agricultural Outlook Forum 2019, donde participó además Lawrence MacAulay sobre los temas comunes del T-MEC a favor del desarrollo de las comunidades rurales, mediante la expansión del conocimiento científico y la innovación. En la cumbre de ministros agropecuarios del G-20, otra vez Villalobos y Perdue, cruzaron las metas de USA y México en las cadenas de valor y sustentabilidad. El tema del jitomate sinaloense irresuelto por la no-aprobación legislativa del T-MEC, aproximó a Perdue con Villalobos en una maniobra inteligente del canciller Ebrard que dejó en manos de los ministros de agricultura, los gobernadores y productores mexicanos la resolución jitomatera con resultados magníficos.  Las negociaciones migratorias del presidente López Obrador y Trump llevando prosperidad México hacia Mesoamérica, amplió la agenda de Víctor Villalobos sobre cinco millones de hectáreas del sureste mexicano a reactivar con nuevas tecnologías, capacitación e innovación, como una cortina natural de bienestar conforme el programa estrella Sembrando Vida. La gira de trabajo de Perdue en las oficinas de Sader vuelve a hablar de la diplomacia agrícola y que por encima del T-MEC sobresale el entendimiento juarista que identifica la política exterior del presidente López Obrador.
 
Los treinta años de neoliberalismo fueron tres décadas de zozobra e incertidumbre para los trabajadores que tenían una vivienda acreditada con el Infonavit. La trilogía de IP, Gobierno y Sindicatos, convirtieron un derecho social en una jauja multimillonaria. No ha vuelto a escuchar quejas el presidente López Obrador sobre cartera vencida, notarios pillos, desahucios, usura, entre el pueblo que lo acompaña en sus giras por los estados; cambió el Infonavit con Carlos Martínez y aún queda mucho por transformar porque todavía sobreviven prácticas neoliberales que hacen más caro un crédito social que un crédito bancario. Las UMAs representan aquello que criticó López Obrador contra el Fobaproa y las UDIS que lesionaron a miles de familias ahorcadas con el crecimiento exponencial de sus deudas hipotecarias y en la actualidad también ahorcan las finanzas públicas con ese otro legado tecnócrata fobapoico como son las Afores destinadas a financiar con dinero de los trabajadores negocios fallidos como el NAIM y a enriquecer a testaferros de la vieja clase gobernante.  ¿Es un derecho social la vivienda o un derecho humano? El quiebre lo ha profundizado Carlos Martínez evitando los desalojos, auxiliando a los deudores, premiando a los cumplidos y sobre todo transparentando el lema del presidente López Obrador de que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre y que para el Infonavit se traducía en la legal opacidad salarial de altos mandos y pillerías de medios alcanzando apenas a Rosario Robles, pero no al Gobernador de Oaxaca, o como presiona Polevnsky contra la consanguínea de Monreal. Los treinta años de zozobra social en las familias del Infonavit concluyeron con el presidente López Obrador y el fomento de Carlos Martínez por el derecho humano a la vivienda.