EDITORIAL

INFORME Y POSESIÓN






*Sustantivos culturales
*Palabra de ingeniero
*Ilusionismo parlamentario
*Morenos neoliberales
*Honrada medianía

  

VLADIMIR ROTHSCHUH



 Por ánimo de trabajar no para, y por el buen humor tampoco. El Presidente electo voltea a mirar hacia julio, agosto, septiembre, octubre, más lo que viene de noviembre, para concluir que en cinco meses ha emprendido grandes transformaciones nacionales como ningún otro Presidente de la República. Por ende y esto es lo mejor, el Electo mira tanto surco hecho en unos cuantos meses que el uno de diciembre tendrá envés y derecho: tomará posesión y rendirá su primer informe de gobierno. Sus grandes promesas con las que imantó a los mexicanos, las ha cumplido: ganará menos, no vivirá en Los Pinos, desapareció el Estado Mayor Presidencial, eliminó la pensión de los ex mandatarios, crea un nuevo modelo de seguridad pública y paz social, mete reversa en la reforma educativa, consultó el NAIM, descentraliza las dependencias federales, el Tren Maya tiene rieles, reforestará maderables y frutales en 19 estados, desaparece el SAT y Profeco, reinventa el desarrollo social con Sedebien, IP y Presidencia darán empleo a los Ninis, el beisbol será deporte nacional, salarios arriba de la inflación, más dinero a los talentos olímpicos. Un rosario de eventos que en cinco meses lo revelan incansable e inventivo como lo descubrió Nachito Ovalle cultivando los Pantanos de Centla.


Las trescientas adjetivaciones de cultura llevaron a Alejandra Frausto a imbricar su itinerario de descentralización tlaxcalteca con el foro de cultura alimentaria en el terruño de Marco Mena. Bajo la promesa del Presidente electo a los mexicanos que será la dependencia de Frausto la primera en irse de la CDMX, la virtual titular del ramo afinó los espacios que albergará la Secretaría en el Palacio de Cultura en lo que era el organismo estatal de Avenida Juárez. La visión de Marco Mena es disímbola del propósito descentralizador, observa el gobernador que con la sede federal en Tlaxcala acrecentará la riqueza y oferta cultural de la entidad. Como otros secretarios del Gabinete de la Cuarta Transformación, Alejandra Frausto se mudará con un séquito mínimo frente a la inamovilidad reclamada por la FSTSE y de la cual no es el sindicato de Cultura el único en rebeldía. Lo más que ofrece Marco Mena es el edificio para alojar a la Secretaría de Cultura, sobre vivienda, educación, movilidad y entretenimiento exigido por la FSTSE para desmovilizar a miles de familias, las deja el mandatario en hombros de López Obrador.


 Es Ingeniero, es político profesional y ha desarrollado muchas obras públicas a lo largo de las últimas décadas con gobiernos de izquierda, derecha o centro; en ese contexto Cuauhtémoc Cárdenas expresó su parecer sobre la cancelación del NAIM en Texcoco antes del aquelarre del Electo con los constructores. Ni el ingeniero Slim, ni el ingeniero Jiménez Espriú, pueden contarle historias sobre obra pública al líder moral de la izquierda y eso envuelve al Presidente electo, no obstante los estupendos resultados de la encerrona de éste con los Hank, Quintana, Gerard, Slim, Hinojosa. La responsabilidad para Cárdenas Solórzano no es de los 800 mil que votaron contra Texcoco, ni siquiera es del futuro titular de la SCT, sino del Presidente de la República a quien no le brinda consejos el Inge porque para eso está Cuauhtémoc Jr., coordinando los asesores presidenciales de la Cuarta Transformación. Y para bien, porque todos los ‘inversionistas’ salieron alborotados con las promesas en infraestructura brotadas de labios de Amlo. Para consejos estaba Mancera, porque la última consejería que tuvo CCS fue en una especie de cancillería en la CDMX y está claro que el ex Jefe de Gobierno votó contra Santa Lucía. Peña Nieto juntando las manos con el CCE, Castañón vociferando por Texcoco y entre tanto ruido la fábula pare un ratón: se portaron al cien los inversionistas de Texcoco, no armarán líos y ni quieren compensaciones porque la tajada que viene recompensa su buen comportamiento. Magnífico entonces que el Ingeniero se guardara sus consejas.


Ricardo Monreal como líder del senado, detalló al Presidente electo cómo está contribuyendo Morena por la Cuarta Transformación en 65 días de legislatura: ‘Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República; en materia de extinción de dominio; en materia de delitos graves; relativo al uso de facturas falsas; delito de encubrimiento; relativo a la flagrancia en la comisión de delitos; en relación a los requisitos para ser titular del SAT; inclusión financiera mediante uso de la firma electrónica avanzada; de fomento a la confianza para el pago de impuestos; y la de remuneraciones de los servidores públicos’.  No ha habido para Monreal dilaciones, estancamientos, soberbia, excesos, olvidos y lo esencial, el ilusionismo parlamentario que aniquila las grandes transformaciones políticas de las naciones.



El Diario Oficial publicó la Ley Federal de Remuneraciones con las que Martí Batres salta al futuro como el senador que actualiza la honrada medianía juarista, no sólo con las pensiones presidenciales sino en los Tres Poderes de la Unión, los tres niveles de gobierno y un ámbito que se mantiene sigiloso: la empresa privada que usaba centenares de elementos policiales y del ejército como guaruras familiares con cargo a los contribuyentes. En la forma que el Presidente de la Mesa Directiva del Senado se alzó como el catalizador de esa enmienda reclamada durante décadas y vetada en bolsillo presidencial, no alcanza a ver si Batres flota o está arraigado en una correcta ley blindada contra cualquier aspaviento de los expresidentes, ombudsman, consejeros del INE, ministros de la SCJN, funcionarios de Banxico, IFAI, IFT, Inegi, indispuestos a ver achicados sus emolumentos en lo que ellos llaman una decisión inconstitucional comenzando por la retroactividad aunado a las convenciones de IFE y DF. El senador que le dio estocada a la burocracia dorada reconoce que hay pequeñas fallas en la enmienda, pero muy guadalupano aguarda a que ningún alto o mediano funcionario se mida al tú por tú con la Cuarta Transformación como quienes intentan hacerlo desde Hacienda, Banxico, INE, CNDH y la Corte.



Marcelo Ebrard lleva el pulso del Súper Martes gringo, su experiencia al lado de la campaña de Hillary Clinton, lo hace cercano del proceso comicial en que casi 300 americanas buscan hoy un cargo de elección popular. El interés de Ebrard se acentúa por el rol de México en este proceso ya por el peso del voto latino y ya por la caravana migrante en tránsito por el país. Los seguidores de Nicolás Maduro acusan a Trump de financiar la marcha hondureña como efecto de contrainteligencia en estos comicios. Por tradición de la Doctrina Estrada, para Ebrard la invitación al mandatario venezolano a la toma de posesión de López Obrador, forma parte de esa misma tolerancia que invitó a Trump el primero de diciembre. Debe tener en mente el Canciller Ebrard, que los resultados electorales del Súper Martes, no cambian los paradigmas diplomáticos de Estados Unidos hacia sus vecinos y aliados, su relación personal con los demócratas o con los republicanos lo hacen bisagra de la circunstancia.  



Alfonso Ramírez Cuéllar movilizó al Barzón en enero del 2017 por la catástrofe del gasolinazo que convertiría a la canasta alimenticia en un arcón de lujo. Y cómo olvidar la campaña de Mario Delgado con un bidón de plástico protestando contra los excesos del peñanietismo, para que ahora ambos diputados se encuentren en el callejón de la ignominia. Los cálculos de Ramírez Cuéllar sobre el aumento del precio de los energéticos,  se reflejaban en un aumento del 40% en leche, huevos, carne, frijol y tortilla, en suma, el gobierno presidencial y su partido eran criminales. De aquel enemigo de las alzas injustificadas que enriquecían al mal gobierno, poco queda como diputado federal que propone aumentar los impuestos en contraposición a la promesa del Presidente electo y de Carlos Urzúa. Después del encuentro de ayer entre López Obrador y sus legisladores de ambas Cámaras, posiblemente comience a transitar la agenda de Mario Delgado en San Lázaro en la línea de la Cuarta Transformación para que la cachetada con guante blanco al neoliberalismo no sea harakiri. No es que el Electo esté sólo como le cuestionan sus aliados fifís, sino que anda mal acompañado con diputados que le meten canilla a sus promesas de que con lo que hay alcanza para cumplirle al pueblo. Elevar el IVA y el ISR que el Presidente electo pondrá a la baja el primero y extinguirá el segundo por ser una doble tributación, chocan con la iniciativa de Ramírez Cuéllar y que obligan a Muñoz Ledo como a Mario Delgado a atajar a tiempo esas desviaciones ideológicas.




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