EDITORIAL

LA SEGURIDAD DEL PRESIDENTE



  

*El electo en riesgo
*Escenarios magnicidas
*Napito y Los Cardones
*Justicia en bancarrota
*Los 43 y los 150
*Aluxes por la azotea

  
VLADIMIR ROTHSCHUH


Los pelos de su restaurante se los buscan hasta en la sopa de municiones al jefe de seguridad del Presidente electo, Daniel Asaf. Al joven político y empresario y ahora responsable de la vida de López Obrador lo hacen menos los estrategas y expertos en seguridad porque lo ven  bisoño y pirrimplín, para dar el ancho en un México donde los ánimos caldeados no se aplacaron desde Obregón hasta Colosio y que en la cotidianidad escala a los gobiernos y legislativos municipales y estatales. A Vladimir Putin le dijeron similares cosas por atraer a su equipo del Kremlin a un dueño de un restaurante que le preparaba los mejores bocadillos del terruño y denotaba cierto talento en contrainteligencia geopolítica. Hoy es conocido mundialmente Evgueni Prigozhin, como ‘El Cocinero de Putin’ y pasó de ser el hazmerreír del mandatario ruso a un temido agente mundial capaz de incidir en la derrota de los árabes con Clinton, así como doblegar a los militares británicos como a la inteligencia alemana. Daniel Asaf 
contiene los mismos estatutos de Evgueni Prigozhin, empresario restaurantero, amigo del primer mandatario, político con ambiciones y sobre todo con un público que poco eleva la subasta de su oficio. Hasta ahí la figura del Jefe de Ayudantía del Presidente de la Cuarta Transformación Nacional generando el anticlímax de las rutinas de seguridad política antaño en el Estado Mayor Presidencial como garante de la ‘democracia vigilada’ a cargo de la élite verde olivo, salvo que lo añadido por la alevosía política al caldo de Daniel Asaf es tema que lo aproxima más al terreno peligroso de las lealtades y que en nuestra tradición de las tres pasadas Transformaciones Nacionales lo hacen transitar por la cuerda floja de la rectitud. Escuetamente a Asaf lo muestran cercano de Ricardo Monreal y a primeras luces suena normal en la morenidad del gobierno federal en devenir; no obstante cierta o no la cercanía con los libaneses del Grupo Tuzo y por ende con los íntimos del ex gobernador de Zacatecas, ello acaba por desnaturalizar su lealtad a López Obrador ahora que el coordinador de los senadores morenos se está erigiendo en un contrapeso enfermizo del Presidente electo. Los perversos escenarios de un atentado contra el Presidente de la Cuarta Transformación van y vienen en los sinsabores ludópatas exaltando que en caso de tragedia quien deberá ocupar el interinato de López Obrador sería nada menos que el líder del Senado, Ricardo Monreal e íntimo de los libaneses tuzos. La mina personal o granada de fragmentación en los pies de López Obrador y en el bolsillo de Daniel Asaf, resuenan como reloj descaradamente público de la Mafia del Poder que siempre encuentra entre los matorrales a los Huertas de la abyección republicana. En su largo transitar por las campañas electorales y la permanencia opositora al panismo, priísmo y perredismo, López Obrador ha caminado con la fe de su destino cuya obcecación demuestra a los mexicanos que todo es posible. Sobre este horizonte la decisión del Presidente electo acerca de Daniel Asaf coordinando la ayudantía, no cambiará como no cambió su percepción de que un día llegaría a Palacio Nacional.
 
El los lares de Leonel Cota, el Presidente electo bateó a quienes pepenaron el foul ball de ‘bancarrota’ haciéndolos corifeos de un falso fracaso anunciado. No se le acercó Mendoza Davis a López Obrador con la buchaca del diezmo como le sucedió con el gobernador de Nayarit para repetirle a los paceños que no hay. Se van a quedar con las ganas reiteró Amlo a los que desde la revuelta zacatecana del Senado engrosaron sus baterías en afán de lucro. La Gira del Agradecimiento la tomaron por las hojas los norteños, aspecto opuesto al rabanal con que se agrupan los sureños ante el progreso del Tren Maya, las Refinerías de Pemex, los millones de hectáreas resembradas. ¿Es poco lo que el Presidente electo prometió a los miembros norteños de la Conago con la Zona Franca Fronteriza?  El recibimiento en BCS los azules  lo movieron ‘socialmente’ contra Los Cardones con protestas para comprometer al Presidente electo con  Napito y las mineras; ahí como en las demás circunstancias la resolución fue bateada: habrá consulta popular sobre el destino de la depredación ambiental. Ha de tener en mente López Obrador que mete celos la Cuarta Transformación Nacional, con la Tercera institucionalizada como clase gobernante y partido hegemónico, no obstante que ahora la diversidad partidista binarice la cromática de las alternancias en Tamaulipas, Sonora, Baja California o Chihuahua. De la sentencia del Ulises Criollo sobre el fin de la civilización y el comienzo de la carne asada, los valores persisten.
 
 Que lo bueno de la justicia regia la hará suya la Cuarta Transformación, es el recado de Alfonso Durazo a su encuentro con El Bronco, cuando muy cerca de ahí los-sin-papeles y sin - voz musitaron: ¿150 son menos que 43? Vale la duda porque aquello que enardeció al mundo por Ayotzinapa obligando a destituir a Ángel Aguirre y meter a la cárcel a la pareja edilicia Abarca – Pineda y ensució un sexenio,  está pasando cono nota amarillenta en los números rojos jaliscienses de Aristóteles Sandoval y del ex alcalde de Guadalajara y sucesor, Alfaro. La amnistía a los naranjas y tricolores de los dos niveles de gobierno surte cortesía en esta alternancia donde no hay un Encinas para Fiscal Especial, porque el tráiler con los 150 en osario, es un monumento criminal intrascendente para la bancarrota del Estado de Derecho. Esos 150 que penosamente no son más que los 43, ahí permanecen con menos fortuna que reses muertas alimentando al pueblo enardecido por el hambre. Los 43 abducidos ha alimentado la otra hambre que manifiestan con lujos financieros y políticos sus padres y promotores de justicia barata. De San Fernando los premios de desgranaron en el calderonismo, como al que viene, esos 150 del alfarismo cuyo perdón llegó por adelantado. ¿Podrán decir Alfaro es la paz en Jalisco como dijo Amlo de Sheinbaum para la Ciudad de México?
 
Hay otros tipos de sombrerazos violentos a los que el Presidente electo no se ha referido, son los que a su nombre se hacen pasar como favoritos del poder pejista. Esos abusos se promulgan en Chiapas con la familia del gobernador interino de sí mismo. El sello del exceso incomodó en la Casa de la Transición porque el aquelarre senatorial no fue ninguna línea de Amlo como la hicieron pasar Monreal, Murat y Osorio a la bancada morena y al Presidente de la Mesa. Los signos molestos se han hecho presentes cuando el abuelo del gobernador interino de sí mismo en Chiapas, llegó con una bolsa de tascalate en polvo para hacer chorcha con su amigo el Presidente y, para mal de males, fue ignorado por órdenes del Electo. A don Fernando Coello aún le queda el recurso de Luis Echeverría ¿y qué culpa tengo yo de mis nietos? Los rumores banqueteros que  desde Tuxtla recibía Josefa González-Blanco Ortíz-Mena sobre  Manuelito Velasco reemplazándola en Semarnat, son menos sólidos que las risas de los aluxes. Los excesos del ecologista, priísta y moreno gobernador interino de Chiapas lo ponen de regreso en el Senado para apoltronamiento de Murat, Osorio y Monreal.



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