EDITORIAL

POR QUÉ BARTLETT





*Motín en Bucareli
*Síndrome de Peter
*La enfermedad como negocio
*Espionaje para qué

   
VLADIMIR ROTHSCHUH


Las quejas de Gael García y Jorge Ramos sobre Manuel Bartlett son entendibles desde fuera del gabinete presidencial de López Obrador, lo ininteligible es el gimoteo de Tatiana Clouthier  en los medios como una advenediza o ajena a la estructura gubernamental de Amlo en Bucareli. La Tía Tati lleva seis meses en el equipo del presidente electo, está recién desempacada frente a la larga data que existe entre Bartlett y López Obrador. La hija del Maquío guarda fobias sobre la elección presidencial de su padre y el accidente de su muerte, pero como sentencia Bartlett, debería cuestionar a Salinas, Calderón y Fernández de Cevallos. Cuando invitó El Peje a una 'recalcitrante derechista pueblerina cargando un Rolex en su muñeca', de todo escuchó el candidato presidencial sobre Clouthier y se impuso designándola en un encargo honorario porque la campaña solamente tenía un coordinador, López Obrador.  Lo que asienta la Tía Tati es la distancia que hay entre ella y el mandatario electo, porque tuvo que decírselo en público y no en las oficinas de la Roma en privado; no obstante que en los corrillos morenos ven la mano oculta de Alfonso Romo a través de su ahijada, moviendo lo que personalmente no se atreve. Y lo que asentó la Tía Tati es deplorable porque no está ensuciando al ex titular de Bucareli, de la SEP, ex Gobernador de Puebla y dos veces senador de la República, sino a Andrés Manuel por hacer a su paisano tabasqueño y de la liga comunista de Garrido Canabal, titular de la CFE. A Bartlett no le queda el berrinche burgués de Tatiana sino a quien lo designó en la eléctrica del Estado. Como toda Babel repleta de distintas ideologías, el movimiento pejista siempre tendrá crujidos en su mismidad, siendo Clouthier no la primera, tampoco la última. Por las mismas razones que Tatiana no es Secretaria de Gobernación y ha sido enviada a segunda fila en Bucareli, está Bartlett orientado a darle sentido social a esa área estratégica de la CFE. Ahí los motivos por los que Sánchez Cordero haya salido a contradecir a una subordinada y acuerpar la decisión del mandatario electo a favor de Bartlett.



Los ecologistas no cambian,
 son los Aguilar Talamantes del siglo XXI como lo viene siendo lamentablemente el panismo con la juventud irredenta de Anaya. Toda la faramalla del PVEM pidiendo apoyar a López Obrador decanta en que el nuevo inquilino presidencial designe a Manuelito Velasco como coordinador de los verdes en la Cámara Alta y que Puente sea lo mismo en San Lázaro. El lema del PVEM de que hay que apoyar al Presidente para que le vaya bien a México, le ha redituado con Fox, Calderón y Peña Nieto, sin que sepan explicar cómo es que a México le fue bien con esa alianza. Pese a que México avanza democráticamente en su respeto a las decisiones de los electores como se demuestra hoy con el triunfo de quien en dos ocasiones pasadas le cerraron las puertas a Palacio Nacional, los partidos pequeños y hasta los grandes devuelven a México al siglo pasado donde el Jefe del Partido de Estado decidía en la falsa vida interna de los partidos. Los verdes como los panistas promocionan el arcaísmo de que sea López Obrador el que escoja a los coordinadores parlamentarios y dirigentes nacionales.



No hay enfermos. Se ha denominado enfermedades a una serie de síntomas para poder atenderlas en un cuadro general. Los enfermos son un negocio del circuito público-privado del sistema sanitario de México y de cualquier parte del mundo. ¿Seguirá operando igual el sistema de salud pública nacional en la reingeniería de López Obrador? En su encuentro con el virtual secretario de salubridad, Jorge Alcocer, trazó el mandatario electo una cartografía light de lo que implica uno de los más viciados sistemas del gobierno federal junto con el de educación y procuración de justicia. En cualquier Estado sus individuos aspiran a cobijarse a la gracia burocrática siendo médicos, abogados o maestros. Contra ese monstruo de tres cabezas lucharon los anarquistas sin poder remediar a sus entrañables defectos que arrastran consigo a las sociedades. No se trata solamente que Carlos Urzúa concentre las compras millonarias del sistema de salud para acabar con los males si no se toca el negocio de enfermedad, farmacéuticas, médicos y la industria alimentaria. Uno de los allegados del presidente electo y fallido candidato a la gubernatura de Jalisco, Carlos Lomelí, es el ejemplo de cómo las farmacéuticas expolian el sistema sanitario sin que ayuden a mitigar las ‘enfermedades’ porque la más reciente innovación de los comerciantes médicos no es acabar con la ‘enfermedad’ sino controlarla. ¿Debe ser la medicina un negocio?, fue una duda y reclamo en esos años cincuenta que hechizan al presidente electo; en aquel entonces nació desde la Presidencia de la República una iniciativa para que todo médico egresado de las universidades no ejerciera el servicio privado sino que se volcara en la ética pública del servicio. El proyecto no prosperó y hoy el tiempo le da la razón cuando la medicina es un negocio y las enfermedades un pretexto de lucro. Medicinas para todos, suena bien como señaló el presidente electo acerca del Seguro Popular, sin embargo hay que apuntar a la salud de los mexicanos y no a llegar después cuando sufren los estragos de la industria alimentaria.



Alfonso Durazo vivió
 de cerca con Colosio el sistema de espionaje alterno al del Estado y que luego de varios lustros sigue dando de qué hablar hoy día. La asimilación del CISEN en la Agencia Nacional de Inteligencia comprende algo más que exámenes toxicológicos cuando sus titulares han sido aprendices de brujos, otro semblante que Alfonso Durazo conoció cuando Fox designó a un periodista al frente del organismo de espionaje. Si consigue el nuevo titular de la SSP modificar la lucha estúpida de las armas estúpidas por una de contra-inteligencia, habrá resuelto sin un disparo, sin una bala, la violencia nacional engendrada por el choque de fuerzas y posiciones pero no de inteligencias.  ¿Es válida la compra-venta de información entre gobernadores, legisladores y agencias ilegales de espionaje? El Cisen es un organismo fallido que no atendió sus funciones, salvo encontrar a los compadres de Monreal que querían matarlo. Más allá de estas cuitas personales de la politiquería y los chismes de clóset y colchón, la nueva responsabilidad de Alfonso Durazo quedará trascendida con el borrón y cuenta nueva de la inopinada ex DFS.