Vladimir
Rothschuh
Vulnerabilidad
histórica es el eje para que el Supremo Judicial revise la convocatoria
legislativa de los tres nuevos o nuevas consejeras del INE. El mismo concepto
fue usado por la mayoría del pleno de la Corte de Justicia para atraer temas
electorales a su sala. Los ámbitos laboral, derechos humanos y electoral que
estaban vedados en el pasado al Máximo Tribunal, comienzan a ser parte de sus
revisiones, sentencias y hasta jurisprudencias, porque la vulnerabilidad de
indígenas y mujeres se amalgama no sólo en lo electoral, sino también en el
empleo y derecho a los derechos humanos. El Tribunal Electoral revisará las
impugnaciones a la convocatoria para las nuevas o nuevos miembros del INE
porque dejaron fuera los perfiles étnicos y de doble nacionalidad; ni un medio
mexicano, ni un mexicano puro habrían de formar parte del grupo de consejeros.
El magistrado Gilberto Bátiz ha mostrado coincidencias sobre la jurisprudencia
25/2024 pues la restricción de contar con la nacionalidad mexicana por
nacimiento para acceder a una consejería, es contraria a la regularidad
constitucional. Prácticamente, la sentencia final de los magistrados
electorales enmendará la convocatoria permitiendo que los grupos vulnerables
históricos puedan formar parte del Consejo General del INE. Las etnias han sido
el motor de la transformación de México, como lo deja en claro el fallo de ayer
de la SCJN y el de mañana del TEPJF. La Corte acaba de recibir la petición de
colectivos, organizaciones, academia para platicar sobre la Prisión Oficiosa,
castigada por la CIDH gracias al proceso de los hermanos nahuas Tzompaxtle
Tecpile y los antecedentes de Ernestina Ascencio, que por vulnerabilidad
histórica en Zongolica y no por guerrilleros, sufrieron abusos de los regímenes
priístas y panistas de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón. Cuando el Estado
Nacional era persecutor de los grupos históricos vulnerables y de sus causas
sociales, nació la culpabilidad de todo mexicano que dejaba de ser inocente,
sino sospechoso y enemigo del Estado. Con la sensibilidad indigenista del
ministro presidente Hugo Aguilar y su justicia pluricultural, posiblemente el
intríngulis de la prisión oficiosa iniciada con Fox, radicalizada por Calderón,
permitida con Peña y ampliado hoy su catálogo, tome un giro distinto conforme a
la sentencia de la CIDH de apenas hace unos años y en apego a la justicia pro
étnica de la Nueva SCJN.