EDITORIAL

NO ME INTUBEN



  

*Naturalismo juarista

*Ventiladores mecánicos

*El modelo sueco

*96% de los intubados mueren

*OMS y FMI, misma ruta

 

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

La respuesta del presidente López Obrador sobre los ventiladores y el IMSS, abunda en que la Cuarta Transformación ha actuado noblemente en sus estrategias éticas contra los paradigmas neoliberales tomando en cuenta que los ventiladores son artefactos con los que la industria farmacéutica ha emprendido grandes negocios criminales Está demostrado en todos los sistemas de salud del orbe que entre el 90 y 98 por ciento de los intubados no sobreviven una vez retirada la vida artificial. Desde hace décadas surgió un movimiento en Estados Unidos y Europa contra el uso de ventiladores debido a los traumas innecesarios ocasionados a las familias que ven morir a un ser querido una vez que se le retira la intubación pulmonar. Quienes no han vivido esa experiencia entre los suyos desconocen el dolor que provoca esa falsa expectativa de vida. Mi madre sucumbió por estos abusos galenos con el respirador artificial y el tío de mi esposa corrió igual suerte, sin mencionar los muchos casos acreditados después en hogares que pasaron igual trago amargo. A raíz de ese movimiento internacional contra los ventiladores de respiración artificial a muchos adultos mayores se les ocurrió la idea de tomar una decisión anticipada sobre sus cuerpos para liberarse y liberar a sus familias de los abusos de la mafia criminal bata blanca que lucraba sangrando por semanas y meses los escasos recursos financieros de los dolientes. Esos adultos mayores se tatuaron en el pecho la frase: ‘NO ME INTUBEN’ ‘NO ME RESUCITEN’. Y que hoy en la emergencia del Covid19 se omite por la voracidad mercantilista de los sistemas sanitarios, médicos y empresariales utilizando respiradores artificiales que ayudan muy poco pero deja la insulsa satisfacción de haber hecho algo. Las armadoras de autos se volcaron en esta pandemia a desviar su manufactura hacia la creación de ventiladores que les ha redituado mucho más que la venta de automóviles. Y ahí están las cifras reales del 90 al 98 por ciento de decesos en la pandemia por la implantación obligada de ventiladores mecánicos. No es que el Covid19 no sea factor letal, más bien los respiradores artificiales prorrogan artificialmente la vida vegetativa que culmina cuando se le retiran al paciente las cánulas. Pese a las denuncias actuales y pasadas contra los intubamientos, la práctica ha persistido en hospitales a manera de ampliar en el sector público sangrías al erario y en el sector privado con los ahorros de las familias. Las sentencias adelantadas del movimiento ‘NO ME INTUBEN’, ‘NO ME RESUCITEN’, resuenan con mayor fuerza ahora que la escasa ética del sistema mercantilista amplía sus ambiciones financieras entre las víctimas de la gripa china. La normalización moral devuelta al IMSS por el presidente López Obrador, debe redundar en el auto reconocimiento de los vicios neoliberales que aquejan al sistema sanitario mercantilista de todo el planeta: el Covid19 desató la codicia.

 


Suecia fue ignorada por el orden económico internacional como modelo a seguir durante la pandemia, el gobierno sueco fue en sentido contrario a las recomendaciones del multiorganismo sanitario del FMI y BM que dirige el desacreditado Tedros Adhanom Ghebreyesus. Mientras el planeta fue encerrado por el miedo capitalista, las autoridades suecas retomaron las experiencias de todas las pandemias desde que Yahveh envió las plagas a Egipto hasta la actual Sodoma del VIH: la ‘inmunidad social’. Todas las pestes que ha habido en el planeta persisten a la fecha pero gracias al sistema inmunológico del hombre con su millón y medio de códigos en el ADN no van más allá. Contra ese modelo sueco está protestando Tedros Adhanom Ghebreyesus acusado este fin de semana en Alemania de pactar la pandemia con China y tiempo atrás señalado de lo mismo por Estados Unidos, Tedros desaprueba la inmunización social del Covid19 para contradecirse al mismo tiempo con su anuncio de que el virus llegó a quedarse para siempre. Los desescalamientos en las distintas naciones del orbe están reforzando los procesos naturales para la autodefensa de los gérmenes en el medio ambiente, enfocándose hacia el sistema inmunológico con mejor alimentación y ejercicios contra el estrés. La OMS sin embargo no ha condenado el origen del Covid19 en el mercado húmedo de carnes en Wuhan para no oponerse a la gran industria mundial alimentaria que va de la mano con la farmacéutica; la última vez que la OMS señaló a los embutidos como ‘posibles’ causantes del cáncer recibió una tormenta de críticas por lesionar los enormes intereses empresariales que subsidian la investigación médica así como los programas de la OMS.  Al lado del mercado de carnes de Wuhan la Universidad de Texas financia experimentos con murciélagos portadores del Covid19, esta universidad conservadora recibe patrocinio de las grandes transnacionales de alimentos procesados y farmacéuticas como las del Remdesivir propiedad de políticos republicanos. Hace poco el presidente López Obrador rememoró su amistad con el antiespecista y vegano Rius cuando exaltó los beneficios de los etiquetados frontales para que cada persona sepa en letra grande qué come, contra ese avance se alzaron los empresarios nuestros diciéndose lastimados en sus derechos a enfermar a los mexicanos. Volver a la naturaleza es el enorme llamado de la pandemia y que en términos sociales es la vida frugal y de honrada medianía que hoy México propugna a través de su juarismo: la indiscutible autoinmunidad se originará en la bioética.

 

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