EDITORIAL

FUERO E INMUNIDAD

  



*Traición a la Constitución Moral
*SEDEBIEN sin Intermediarios
*El Canciller y los suyos
*La Presidencia como Museo


VLADIMIR ROTHSCHUH

Al día siguiente de la convocatoria del Presidente electo para conformar la Constitución Moral, su bancada de legisladores en San Lázaro hiere el noble propósito de constituir un marco de valores para la medrada clase gobernante. No han entendido los fines de la Cuarta Transformación los diputados que coordina Mario Delgado, habiendo envenenado el programa del Electo para moralizar a México a través de una contra-reforma que inmuniza la corrupción política vistiéndola con la seda burda que  no elimina el fuero.  Las fanfarrias en San Lázaro restituyen la putrefacción de aquella clase gobernante sancionada en las urnas en los comicios de julio pasado, hicieron de las suyas Muñoz Ledo y  Pablo Gómez atoleando con el pulgar a ese inmenso pueblo creyente que el reino de la abyección política había concluido con la extinción del fuero. No es la primera vez que la mayoría morena del Congreso camina atrabancada y lejana del proyecto de López Obrador con esta cínica enmienda de mudar las convenciones lingüísticas del fuero a lo inmune y que tristemente, tampoco será la última intentona. No obstante corresponderá a la bancada morena de Ricardo Monreal en el Senado enmendar la tomada de pelo de Pablo Gómez para que no haya más en México políticos de primera al margen de la ley y ciudadanos de segunda víctimas de las injusticias de sus gobernantes. Ningún personaje deberá gozar, sea el Presidente, un Ministro de la SCJN, un diputado, senador o gobernador, de inmunidad alguna, porque todo lo demás se vuelve ridículo privando a los expresidentes de sus pensiones, tabulando los salarios máximos,  desapareciendo a los centuriones del EMP, con una clase política auto-inmunizada para sus tropelías. La Constitución Moral es amagada en gestación por el desvarío de los suyos con esa sucia navaja llamada inmunidad. El Senado afortunadamente es la Cámara que puede enmendar la legitimidad de la nueva Cartilla Moral contra los vicios del pasado.


Los programas sociales de Sedebien no tendrán intermediarios, es la única manera que encuentra María Luisa Albores para romper el clientelismo de partidos y gobiernos. Y su estilo personal lo sostiene apartándose de la figura de los Súper Delegados como acaba de hacer en la reciente reunión con los Secretarios de Desarrollo Social de los gobiernos estatales detallando sus tres programas estrella “Sembrando Vida”, “Pensión Universal para Personas Adultas Mayores” y “Programa para el Bienestar de Personas con Discapacidad”. La posición de Albores en contra del intermediarismo no se inclina hacia las posturas de PRI, PAN y PRD que aborrecen las figuras de los Súper Delegados; son los partidos políticos los responsables de la pobreza y subdesarrollo nacional. Manejar como hacían antes esos partidos los recursos de Sedesol, sería dar el tiro de gracia a las proyecciones de Albores sobre sus dos décadas de experiencia comunitaria y al margen de gobiernos y partidos. La autonomía ofrecida por el Presidente electo a Albores somete a prueba los estándares de la partidocracia y que involucra, obviamente a Morena.



Sin equipo en Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard no había podido poner orden en la agenda diplomática de la Cuarta Transformación. Desde la fallida participación del Papa Francisco en las mesas de pacificación, el equipo del Presidente electo no había logrado hacer a un lado los tiempos de campaña y sus efectismos con los tiempos reales de la gobernanza. La costumbre del movimiento de Regeneración debe quedar atrás y dar paso a las jerarquías de funciones a los responsables de las distintas áreas gabinetales, lo que sucede a Ebrard con la presencia de Xi Jinping en la toma de posesión, le sucede a Carlos Urzúa con los temas financieros del gobierno. Con Seade, Delgado, Ventura y Reyes, el canciller Ebrard ahora cuenta con los subsecretarios que blindarán su operatividad y evitarán las fugas, pues ha transitado por otras filtraciones como la de Maduro cabeceando el ascenso del bolivarianismo en México, igual que el acompañamiento de Trump en uno de diciembre acotado por Pence pero extendido ahora con Ivanka, hasta la perla del mandatario chino. Ciertamente que Ebrard no asumía a plenitud los controles de Relaciones Exteriores  para ignorar las malas formas de las fakes que igual manosearon la agenda de Peña Nieto y Trump. Podrá haber un servicio diplomático de carrera, pero no puede cargar el Canciller Ebrard con los errores del peñanietismo manteniendo en sus entrañas la burocracia enemiga que minó día a día las reformas estructurales, de ahí el acierto de los subsecretarios Delgado, Seade, Reyes y Ventura.



Cumple sus obligaciones culturales Alejandra Frausto poniendo en marcha la mayor intervención histórica de la Cuarta Transformación: convertir la residencia oficial de Los Pinos en una pieza de museo. Para el Presidente electo, la mala fortuna se instaló ahí, aunque tuvo buenos momentos en el Milagro Mexicano y que no compete a la tercera transformación nacional del cardenismo. Asumiendo el poder presidencial López Obrador y  Ale Frausto, abriendo puertas de La Hormiga al público como espacio cultural. La inmediatez se hace posible por el legado de la esposa de Ernesto Zedillo, Nilda Patricia, que inspiró a su marido a crear tours para todos aquellos que quisieran conocer y recorrer la historia viva del poder presidencial desde las entrañas donde moraba el Jefe de Estado. También gracias a los Zedillo, Palacio Nacional recobró su vivacidad o como dijera entonces el mandatario: “Ella (Nilda Patricia) me sugirió restituir el uso de Palacio para los más diversos eventos, porque se había convertido Palacio Nacional en una suerte de espacio muerto del Gobierno, que era realmente muy pocas veces utilizado para funciones gubernamentales. Como Presidente y como mexicano quiero que mis compatriotas visiten y conozcan nuestro Palacio y que sientan, como yo lo siento, cariño, admiración y orgullo por lo que es y ha representado en nuestra historia”.  Las visitas guiadas a Los Pinos fueron canceladas en la administración de Peña Nieto como un pronóstico de lo que sucedería más tarde al rechazar el Presidente López Obrador los excesos del viejo presidencialismo y optando por la medianía juarista desde su condominio en Tlalpan.



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