EDITORIAL

ES DE SABIOS


  

*Primero será Cultura
*Amnistía para los 43
*Filuni y la paz colombiana
*Fuego contra fuego



VLADIMIR ROTHSCHUH

  
No es el expresidente Zedillo, ni Ernesto Zedillo como solía identificarse cuando llamaba por teléfono desde Los Pinos, SPP o la SEP, tampoco es el doctor Zedillo, es para López Obrador, el 'Presidente Zedillo', concediéndole la vigencia de su autoridad democrática dos décadas después en que coincidieron por el fraude de Tabasco, la dirigencia nacional del PRD y la silla de gobierno del DF. La amnistía ofrecida por el Presidente electo junto con la legalización de las drogas, forma parte de la acotación postrera del Presidente de la Transición a la guerra impuesta por Estados Unidos al narcotráfico a manera de reemplazar la guerra contra el comunismo en el siglo pasado. López Obrador acabó aceptando la iniciativa de Zedillo acerca de las drogas y la hizo suya en los planes de la Cuarta Transformación como otros temas de la agenda republicana del 94-2000. Las deferencias de López Obrador al 'Presidente Zedillo' se sustentan por sí mismas y cuya significancia asciende a lo expresado al lado de Marco Mena en Tlaxcala por el giro que Peña Nieto dio en la ONU a favor de la tolerancia en los estupefacientes.  Peña Nieto se opuso al Plan Mérida con Obama y se mantuvo en esa perspectiva con Trump y facilitó las drogas lúdicas, sin aceptar personalmente y familiarmente que la legalización de los psicotrópicos fuera a mejorar la sociedad mexicana.  Para el Presidente electo la confesión del 'Presidente Zedillo' la inscribió en la sabiduría de rectificar  para corroborar su condición humana como la de todo Estadista, que no político, pues es uso y costumbre política en México morir en la raya de las estolideces. López Obrador se suma a la iniciativa de Zedillo atendiendo las causas de las drogas, sus prohibiciones y la criminalidad sin tener que usar la violencia contra la violencia.


Corroboró López Obrador que la cultura es el parte aguas de su agenda: será la dependencia de Alejandra Frausto la primera en señorear la descentralización de gobierno mudándose a Tlaxcala y recaerá en un legislador del PES la titularidad de la Comisión de Cultura y Cinematografía de San Lázaro. Con esos dos compromisos el Presidente electo se hizo notar entra los suyos y ajenos, pues los tumultos en Avenida Reforma e Insurgentes oponiéndose a la descentralización administrativa de Cultura recibió su notificación desde su nueva cede en el centro del país. Despachar en cualquier parte del territorio nacional no es ningún desafío para Alejandra Frausto luego que se desempeñó en el norte, sur y centro de México en sus actividades culturales. Sindicalmente los agremiados de la Secretaría de Cultura no están completamente cerrados a moverse de la CDMX hacia Tlaxcala, aguardan la contraoferta que les garantice tener los mismos privilegios culturales, familiares, sociales, educativos, de vivienda, transporte y hasta laborales por el doble empleo de muchos matrimonios que les facilita la CDMX. Afortunadamente para los trabajadores sindicalizados de Cultura y demás dependencias federales que se mudarán a provincia, el presidente López Obrador sentenció ahí mismo en Tlaxcala que ‘es de sabios cambiar de opinión, rectificar, cambiar de parecer, reconocer los errores, sólo sé qué no se equivocan los que no son seres humanos, todos los demás nos equivocamos’, como ocurrió con la descentralización del INEGI ahora en rebeldía abyecta desafiando el nuevo orden con emolumentos superiores a los que marca la Ley de Salarios de Servidores del Estado. Las molestias de la bancada de Mario Delgado porque no se le entregó al yerno de Camil la Comisión de Cultura es inocua en tanto remedia López Obrador sus compromisos contraídos con el PES en la campaña y que han levantado ámpulas innecesarias con Cuauhtémoc Blanco. Ningún diputado de Encuentro Social es deficiente frente al panista Taboada y no por hablar de creencias católicas, sino porque la dinámica de dicha Comisión descansará en las sinergias que Ale Frausto desarrolle.


Claudia Sheinbaum se deshizo del peligroso Paco Taibo eligiendo por sugerencia del Presidente electo a Suárez del Real para la delicada tarea de tejer las redes culturales en la CDMX. Pero a Taibo le dieron salida en otra tarea fina como la reeducación de los militantes que lidera Polevnsky; por experiencia el novelista no es personaje de burocracias y parece haber renunciado al encargo de capacitador en Morena cuando llegó a fomentar la violencia en los CCH y exigir la renuncia del amigo de López Obrador, Enrique Graue. Como de asuntos previos a las tres de la tarde no se entera el ‘biógrafo del Che’, es seguro que no se puso al corriente del respaldo del Presidente electo al Rector de UNAM.  La Jefa de Gobierno no hizo suya la estatización de los bienes privados formulada desde la transparencia del tehuacán y el vodka, así que la duda ahora recae en los lares de Yeidckol y Moctezuma, involucrándose Morena con la violencia porril en la explanada de Rectoría, y la SEP, condicionando entre los jóvenes estudiantes las becas prometidas. ¿Debe Taibo hablar a nombre de todos ellos?


El ataque de anoche de los normalistas de Ayotzinapa a la 35 base militar de Guerrero fue una manera burda de confundir la institucionalidad que asume como Jefe de las Fuerzas Armadas el presidente López Obrador,  estando concertado el diálogo de los Padres de los 43 a la mañana siguiente con el Presidente electo.  La violencia no es una arista novedosa, más bien remueve aquella gira del candidato moreno por Nueva York y las agresiones verbales y físicas de los padres de los 43. Nada diferente pudieron escuchar esos activistas a lo que el Presidente electo ha externado con Durazo en los foros de pacificación a lo ancho del país, sino más concordia, más perdón, más unidad, pues la Cuarta Transformación no creará a través de Alejandro Encinas una Comisión de la Verdad para quemar brujas y chamuscar chivos. Todo huele mal en Ayotzinapa y ese bodrio no puede hamaquearlo López Obrador el resto del sexenio contra sí mismo: los normalistas, sus mentores, sus padres, las autoridades de los tres niveles, todos son responsables. Lo mejor es que  se vayan dando la mano eucarísticamente y dejando a un lado odios que multiplican la violencia, pues no hay sed de justicia en ninguno de los que han convertido a los 43 en botín.


Inauguraron Jorge Volpi y Joaquín Díez-Canedo la Segunda Edición de la Feria Internacional del Libro Universitario UNAM. Esta vez la Universidad de Colombia es la invitada de honor abordando un sinfín de temas pero acentuando uno de interés para la coyuntura mexicana y su amnistía: los diálogos de paz en La Habana. FILUNI  congrega a 84 expositores de 220 sellos editoriales de universidades de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, Perú y México.



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