EDITORIAL

ZEDILLO COMEBACK

  




*Grises de la transformación
*Porros y exilio unamita
*Atlacomulco reciclado
*Carnalidad fiscalista
*Hagámoslo nosotros



VLADIMIR ROTHSCHUH


En lo que no se equivocó Ernesto Zedillo como Presidente de la República fue haber apoyado a López Obrador y ver colmado ese proyecto dieciocho años más tarde en la Presidencia de la República. Dijo el ex mandatario en Argentina que su candidato era el hijo de su amigo Dionisio Meade, efectos que le permitieron mover algunos de sus blanquillos al huacal moreno como hizo durante las dos décadas pasadas con su gente en las filas de la izquierda partidista. Durante el sexenio de Peña Nieto el expresidente de la Transición Democrática se mantuvo ausente mientras crecía la figura del expresidente Salinas. A dos meses que López Obrador tome posesión, se dejó sentir Zedillo con el foro sobre la legalización de las drogas ad hoc al proyecto amnistiador reuniéndose con su ex ministra de la SCJN y ahora titular de la política interior de la Cuarta Transformación.  El ascendente zedillista con Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma, De la Fuente, Alfonso Romo y Santiago Levy, abona en beneficio del presidente López Obrador la experiencia necesaria en la transformación de los valores y en la enmienda de la transición transada por la derecha. Muchas de las innovaciones que López Obrador está materializando como alejarse de Los Pinos, del EMP, reducción salarial, cartilla moral, la pensión de los expresidentes, formaban parte del espartanismo que ejerció a medias Zedillo del 94 al 2000 y que no pudo completar, salvo con llevar a México hacia la democracia levantándole el brazo a Fox antes que el IFE como el hijo de Dionisio Meade haría más tarde y antes que el INE, alzándole el brazo a López Obrador. Los próximos seis años tendremos Zedillo para rato como garante de la certidumbre institucional, si no es que se enfurruña La Mafia del Poder y suelta sus demonios.
 
Con la UNAM de regreso al poder político por sus egresados en puestos clave de la Cuarta Transformación, el malogrado candidato presidencial de derecha, Ricardo Anaya, tomará a la UNAM de refugio en la inquieta Facultad de Ciencias Políticas. Demasiadas coincidencias se agolpan acabando de remover Enrique Graue al co-responsable de la violencia en la Máxima Casa de Estudios y rebautizándose académico un personaje político con líos ante la justicia común. La expulsión de los porros, la destitución de Javier de la Fuente, el rejuego del Grupo Carpizo y el exilio de Anaya en la UNAM, señalan que la Máxima Casa de Estudios es generosamente tolerante cerrando las puertas a unos y abriéndola a otros. Después de la plática entre el Rector de la UNAM y el Presidente electo corrió  a campo traviesa la Ley de Murphy: Enrique Graue caía hacia arriba en la Secretaría de Salubridad. Apuntaron mal los que usaron la violencia frente a Rectoría en el contexto de la Cuarta Transformación en ciernes, como dijo la unamita en calidad de Jefa de Gobierno electa de la CDMX, Claudia Sheinbaum: “casualidad histórica que no deja de asombrar el triunfo nacional y la reconquista de la Ciudad de México por un movimiento democrático y pacífico, 50 años después del movimiento estudiantil de 1968 y 30 años después del fraude electoral de 1988”.  Contexto en el que está inmerso la UNAM.
 
El acuerpamiento al presidente Peña Nieto por los exgobernadores y clase política mexiquense en el marco del informe de su primo Alfredo del Mazo, apunta que al ex mandatario le aguarda el futuro como Jefe de Clan en su terruño y a nivel federal con sus gobernadores, ediles, PRI, senadores y diputados. El que manda  en Toluca, como en la Tercera Transformación Nacional señalando al de enfrente y nada menos que a Plutarco Elías Calles, así el expresidente Peña Nieto será quien tome las decisiones cruciales en el Edomex y en lo que compete a las autoridades priístas y del CEN tricolor. Para el presidente López Obrador se le hace más ralo el entendimiento, no necesitará platicar con Osorio Chong, Juárez Cisneros, Ruiz Massieu, Murat, Pavlovich, Alito, Astudillo, Mena, Quirino, Carreras, Peralta, sino seguirlo haciendo con el mandamás de todos ellos. ¿Pero qué sucederá con la razia de Ochoa que trae indignados a los dinosaurios y la autonomía que festinaban los ejecutivos que se veían virreyes por no tener Presidente en Los Pinos?
 
Cuauhtémoc Blanco puede designar en su gabinete estatal a quien mejor considere para el encargo, como Luis Antonio Lagunas Gutiérrez, en la SEP morelense. ¿Qué tan deficiente puede ser el jurista que sacó de la cárcel a la maestra Gordillo frente a  Rabindranath Salazar Solorio en Banobras? Nadie ha cuestionado al Presidente electo por no poner a un economista con experiencia a cargo de esa institución financiera del Estado, como sí le han cuestionado a Cuauhtémoc Blanco aliarse con el elbismo en la instrucción pública morelense. La maestra Gordillo tiene muchos amigos suyos en el Gabinete federal y no es delictivo que compartan cercanía con la lideresa sindical. Blanco debería tomarle la palabra a los ‘rabinos’ con eso del nuevo partido político, su proyecto presidencial y el novio de la maestra.
 
El efecto guatemalteco advertido por Gerardo Laveaga en la Fiscalía General de la República como variable nociva y factor de ingobernabilidad en el ejercicio presidencial, es vacunado por Pablo Gómez a través de la inmunidad y por Sánchez Cordero en la remoción del Fiscal, vía Palacio Nacional.  El nuevo Fiscal GR debe enfocarse a procurar justicia y dejar en manos del otro fiscal anticorrupción aquello que viole los parámetros de la Constitución Moral, matizando para sí,  los dobleces que izquierdas junto a derechas comprimieron en letanías de la carnalidad fiscalista y obturaron la nueva funcionalidad a través de este sexenio, salpicando éste.




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