EDITORIAL

GOBIERNO DE TODOS


*2021 plazos fatales

*Glosa del ISSSTE

*Las playas son públicas


VLADIMIR ROTHSCHUH

 

El presidente López Obrador les dio hasta fin de mes a los miembros de su Gabinete que ambicionan una gubernatura. Bajo los nuevos tiempos del juarismo republicano nadie sale palomeado de Palacio Nacional a obtener una candidatura y a justificar una gubernatura. El presidente ha separado a Morena de su Gobierno de Transformación, lo ha demostrado en los dos años despachando como Presidente de todos los mexicanos y no como cabecilla faccioso, así que esa disputa de Ebrard y Sheinbaum a través de Mario Delgado y de Muñoz Ledo por ver quién se queda con la dirigencia nacional morena, parece no haber entendido el trato que tuvieron por parte del presidente López Obrador las dirigencias de Yeidckol primero y luego Ramírez Cuellar. Sentencia que volvió a refrendar al repetir “eso ya se terminó, una cosa es el gobierno, que es de todos, y otra son los partidos”, que es de unos cuantos que toman partido, dividen, mientras el Gobierno de México, une y suma lo común que beneficia a millones de mexicanos.  Para el 31 de octubre, un día antes de los difuntos, el presidente López Obrador cincela el epitafio al viejo orden del Partido de Estado y su democracia simulada como a la derecha azul que transó la Transición Democrática con el fraude del 2006, esos tiempos se acabaron porque los que se quedan en el Gabinete no podrán como antaño alargar los tiempos a la sombra del gobierno para usar las oficinas públicas de casas de campaña.

En la glosa del segundo informe del presidente López Obrador en el sector de seguridad social de los trabajadores públicos, Luis Antonio Ramírez Pineda sintetizó ante los diputados federales los dos tiempos actuales del ISSSTE: el de 2019 marcado por cinco líneas de trabajo que la Cuarta Transformación llevó a cabo para rescatar la seguridad social de la burocracia federal de la criminalidad tecnócrata. La sentencia del presidente López Obrador sobre los museos del sector salud nacional incluía clínicas, nosocomios, prestaciones y servicios del ISSSTE. Ese 2019 cuando la radiografía de medio siglo de abandono comenzaba a recuperar los espacios ignorados, olvidados a propósito, saqueados y en decadencia tecnológica, arribó el Covid19 que obligó al presidente López Obrador a girar el timón de su gobierno hacia la solidaridad con todos los mexicanos, para lo cual Ramírez Pineda suscribió al ISSSTE a la emergencia sanitaria aceptando, tratando y curando a los miles de contagiados por el virus chino, además de atender en la misma calidad a los derechohabientes regulares del Instituto. La glosa de Ramírez Pineda señaló otro aspecto vital al sanitario, la asistencia financiera innovada con sorteos, sorteos de créditos personales, cancelaciones de hipotecas, adelantos de las pensiones para desempleados, en fin, las conclusiones han sido magníficas dentro de los valores de la nueva Economía Moral liderada por el presidente López Obrador que no procedió con las recetas de los organismos neoliberales y cuyas conclusiones son ponderadas por el FMI cuando decide poner al Secretario de Hacienda del gobierno del presidente López Obrador, a la cabeza de los gobernadores miembros de ese organismo.

A unas horas de la renuncia de Alfonso Durazo a la Secretaría de Seguridad tras la búsqueda de la gubernatura sonorense, el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto firmado por el presidente López Obrador que revierte la Ley Beltrones y Pavlovich que privatizó las playas mexicanas en poder de extranjeros. Como líder de los diputados priístas en San Lázaro, uno, y como senadora sonorense, la otra, el coordinador Beltrones alegó razonamientos acerca de los beneficios financieros que atraería a la economía nacional que los extranjeros asentados en los litorales mexicanos fueran beneficiados con la privatización costera. Una especie de ganar – ganar para las cadenas hoteleras, las colonias de pensionados gringos, como de los políticos tricolores que comenzaron a fincar desde Luis Echeverría y Gómez Villanueva los bellos espacios costeros; sin excluir, claro está, San Carlos en Sonora, donde aguardan a Alfonso Durazo con la justicia de la Cuarta Transformación para revertir los kilómetros de litorales en manos de políticos panistas y priístas.  La contra-reforma del presidente López Obrador que devuelve a los mexicanos el libre tránsito en sus playas, alberga dimensión histórica como la estatización petrolera de Lázaro Cárdenas a los ingleses y que hoy con la 4T equivale a la ciudadanización trascendental de sus costas pero diluida a propósito en un presunto simple decreto sobre el que no hay quejas ni amparos porque aún poseen los extranjeros la otra parte de esa riqueza en sus bienes inmobiliarios. La salida de Alfonso Durazo de la SSPC y bien recibida en Sonora, la han teñido de misoginia los juristas que diseñaron la iniciativa que privatizaba las costas mexicanas como si la sola presencia de Pavlovich haya dignificado a las mujeres sonorenses del irredento machismo de esa tierra de la carne asada.

 

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