EDITORIAL

PRESIDENTE DE TODOS


 


*Sin partido en el gobierno

*Suficiencia alimentaria

*Susana distancia política

*Superávit agrícola

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

Volvió a repetir el presidente López Obrador que no es gerente de un negocio, representa a México y debe velar sin distingo por todos y cada uno de los mexicanos. Bajo estos principios transformadores, la acepción del partido en el gobierno llegó a su fin, como tal el mandato del presidente López Obrador no es el de Morena sino del pueblo donde la pluralidad y diversidad distinguen a los muchos Méxicos como al ejercicio del mandato presidencial. Así una especie de suerte inversa persigue a Ramírez Cuéllar, lo que parecía un plano ascendente con su arribo temporal a la dirigencia nacional de Morena, la perspectiva resultó ser distinta: el presidente López Obrador es el mandatario sin filias ni fobias partidistas asignando desde que llegó a Palacio Nacional una medida sanitaria a Morena, la sana distancia política. Ninguna de las propuestas del diputado Ramírez Cuéllar ha prendido, como fue aumentar los impuestos, crear otros nuevos, extinguir la autonomía de la UNAM y la peor de todas que insultó al presidente López Obrador, la iniciativa de un rescate fobaproico para salvar los privilegios de los ricos que han empobrecido al país. Las únicas iniciativas de Morena con validez legislativa son las que bajan de Palacio Nacional y encabeza Mario Delgado.  Ahora el diputado Ramírez Cuellar se vuelve a distanciar del proyecto del presidente López Obrador al excitar el modelo del Estado de Bienestar tecnocrático y no la Economía Moral formulada por la 4T. Aunque pareciera acercarse el líder moreno a la intención del presidente López Obrador midiendo la riqueza el INEGI para conseguir otra perspectiva del PIB, en realidad lo que contiene es el lado oscuro de la iniciativa por revivir el castigo de más y nuevos impuestos. El ensayo dado a conocer este fin de semana por el presidente López Obrador sobre el devenir de México en la Nueva Normalidad de la Pandemia, apunta al Índice Económico de Bután o PIB de la Felicidad que nada tiene que ver con la propuesta de Ramírez Cuéllar y que han ignorado los países prósperos con estallidos sociales que entraron en una paz coercitiva por el Coronavirus. Cambiar los parámetros del INEGI es fundamental y en ese ángulo Ramírez Cuéllar se adosa a la perspectiva de la Economía Moral del presidente López Obrador que no es por asomo alguno el Estado de Bienestar con el que los tecnócratas en las últimas décadas han engañado en la falsa distribución de la vertical riqueza. El aislamiento partidista absoluto de la sana distancia impuesta por el presidente López Obrador aniquiló a Polevnsky y en iguales rigores ciñe a Ramírez Cuéllar. Antes que Susana Distancia fuera lema en la pandemia, el presidente López Obrador vacunó su investidura contra las epidemias comunes del sistema político y económico mexicano.



El sector productivo con mayor superávit desde el año pasado y el primer trimestre del 2020, es el de la agricultura. México cuenta con alimentos pero también tiene excedentes para exportarlos, este perfil en el horizonte del Covid19 es un garante alimenticio para Estados Unidos, no obstante la renegociación del TMEC que ha aumentado la química entre los presidentes López Obrador y Trump para que temas de cupos arancelarios como el azúcar o jitomates se obvien en beneficio de los norteamericanos. En estas semanas de cuarentena Víctor Villalobos ha mantenido pláticas con sus homólogos de la región con tal de garantizar el abasto de alimentos a precios que no afecten los consumidores finales como se intentó aquí con el precio de la tortilla y otros que aumentaron exageradamente como el limón, aguacate, jitomate, chayote, pepino, chile y papa pero que volvieron a la normalidad con la dispersión de 22 mil 702 millones de pesos en apoyos a productores de pequeña escala del país, en beneficio de 3.1 millones de agricultores. Para este año la pandemia no generó afectaciones rurales en las prospectivas de Villalobos Arámbula pues se mantienen las 21 millones de hectáreas cultivadas y las 300 millones de toneladas de alimentos, asegurando la autosuficiencia que Segalmex tradujo propiciamente entre cinco millones de campesinos en pobreza, proveyéndolos de la canasta básica ampliada y a precios 40% más económicos. En la Nueva Normalización como le llama el presidente López Obrador al devenir nacional en la convivencia con el Covid19, quedan exaltados en los programas, dispersión y ayuda, los blindajes al sector estratégico rural y por ende a las cadenas productivas. 

 

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