EDITORIAL

L-12: NUEVAS VÍCTIMAS DEL SALINISMO

 


*Colapsos políticos

*Destino fobaproico

*Primero las víctimas

 

VLADIMIR ROTHSCHUH

 

Claudia Sheinbaum no colapsará su carrera política por los errores de otros en la pésima construcción de la Línea Dorada, es elevado el costo humano de la tragedia y dañino su efecto político conforme los resultados electorales en la CDMX. La inocente por no llamar perversa interrogante, redunda en que si la Jefa de Gobierno deba sacrificarse por Slim, Ebrard o Mancera. La reunión en Palacio Nacional entre el presidente López Obrador, Slim y Sheinbaum apunta a que la Jefa de Gobierno no será tapadera de nadie y mucho menos la conducta moral del presidente López Obrador torcerá sus rieles por el empresario beneficiado por la privatización salinista de los bienes del pueblo mexicano.  Esta desgracia entre la gente del pueblo que usó la línea 12 expande los juicios del presidente López Obrador acerca de la nueva clase media, pues también es muy urgente que México tenga una nueva clase rica emergente que sustituya a la vieja y depredadora élite de empresarios ligados al poder político de los últimos cuarenta años. Es lamentable que el país siga decantando su desarrollo entre los mismos hombres de negocios que no tuvieron dudas éticas de hacerse de los bienes del Estado Mexicano durante la modernización del entonces presidente Salinas quien llegó a entregar fiados numerosos bienes del pueblo.  La clase media definida en búsqueda de poder, prestigio y dinero, es el opaco reflejo de nuestros pocos millonarios enriquecidos a la sombra de los neoliberales. Tan apremiante es una nueva clase media, como imperiosa una nueva clase alta convergiendo ambas en la Economía Moral del Nuevo Orden mexicano.  Y es llamativo que no haya tenido el ingeniero Slim un deje de sensibilidad por las víctimas de la Línea Dorada, cosa extraña en él por su bonhomía con la gente al compartir su riqueza de distintas formas a través de sus Fundaciones filantrópicas. Después de platicar en Palacio Nacional con el ingeniero Slim y con el presidente López Obrador, la Jefa de Gobierno fue exacta al rotular que nada había que esconder de ese encuentro pues las víctimas de la Línea Dorada como seres humanos, como pobres, son primero. Sheinbaum marcó desde el momento de la tragedia el destino de esa desgracia de forma jurídica y conforme el derecho positivo; esto es, no hay razones politiqueras que desvíen las obligaciones judiciales de la Fiscalía. Esta circunstancia es trascendente para la carrera de Sheinbaum en el servicio público, negándose a doblegar por aquello que traiciona sus valores morales en una desdicha que victimiza a muchos y coloca a la Cuarta Transformación ante el legado fobaproico y neoliberal que hizo de los pobres los últimos de las ambiciones privatizadoras salinistas y vuelven a ser contrastados  a través de uno de sus empresarios en esta desgracia de la desdorada  L-12.

  

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