EDITORIAL

AMLO AL 100





*Desacralización presidencial
*Fuera máscaras
*Extinción de dominio
*Nichos productivos
*Turismo de atributo



VLADIMIR ROTHSCHUH



Primero fueron las campañas de gobierno, luego Jalisco y enseguida Puebla: la grilla y la politiquería tienen hasta el copete al presidente López Obrador por lo que desautorizó cobijarse bajo su figura a quienes partidizan y dividen a los mexicanos cuando los momentos son de unidad nacional y reconciliación.  El fenómeno López Obrador que arrolló en los comicios presidenciales al cual todos los candidatos morenos se ampararon para ganar sin campañas y con las manos en jarras, es acotado e inhumado por el mismo Presidente de México. Están desautorizados los miembros de la Babelia que dirige Polevnsky  a manosear y manipular la figura de López Obrador porque estarían malversando las obligaciones presidenciales que lo llevaron a reconocer el proselitismo partidista que algunas dependencias federales hacían con el dinero público. Ningún precandidato de Morena para cargo de elección popular puede usar la imagen, ni el nombre del presidente López Obrador, se acabó en aras de la honrada medianía juarista el uso de las instituciones públicas con fines de lucro político como acontecía en el pasado cuando las oficinas públicas y hasta Los Pinos eran casas de campaña. Fue insultante que con Fox y Calderón el PAN sesionara en la Residencia Oficial alegando tiempos modernos que mientras fueron oposición como ahora, cuestionaban como lo hacen los activismos de sus exmandatarios contra la Cuarta Transformación que no ha metido en Palacio Nacional ningún aquelarre partidista moreno.  La figura nacional que abrigó un muégano de intereses e ideologías encontradas como movimiento de regeneración nacional, emprende desde la máxima investidura como Jefe de Estado,  su mejor ejercicio de autocrítica  cerrándole el paso a los excesos partidistas y de camarillas que a cien días de gobierno lo tienen harto de politiquerías. Enhorabuena por la desacralización del hiperpresidencialismo mexicano.



Fuera máscaras pareció ser el mensaje de Carlos Urzúa a la privatización neoliberal de Ferrocarriles Nacionales al cancelarle la SHCP la dieta de 18 millones de pesos año con año que recibía el Sindicato Ferrocarrilero de Víctor Flores por mal administrar la pensión de ex trabajadores victimizados por ese liderazgo en el sexenio zedillista.  Ese fuera Máscaras de Urzúa devolvió el tiempo a la interpelación de Marco Rascón con una máscara de cerdo al informe presidencial, en el que se lució Víctor Flores como dirigente del Congreso del Trabajo arrebatándole al diputado opositor la postal porcina y antineoliberal que vendió en garaje los bienes de los mexicanos. En veinte  años de estar recibiendo la dirigencia sindical minera 260 millones de pesos solamente pudo apoyar a 30 mil de su gremio cuando el total de afectados por esa medida Thatcheriana fueron 120 mil trabajadores. Tras su libro sobre el Fobaproa fue constante  promesa de campaña de López Obrador revisar la privatización que benefició a empresas domésticas y extranjeras a una de las cuales se iría el expresidente Zedillo a devengar sueldo como consejero, siendo el punto final de la administración de pensiones el que acaba de emprender Carlos Urzúa para acelerar los 90 mil pendientes que aún sobreviven a ese despojo nacional. Con el Tren Maya pronto a iniciar sus trabajos, más las críticas del presidente López Obrador a Zedillo y Larrea por Union Pacific, aunado a lo de Fideicomiso FerronalesJub, el escenario de daños parece calculado para el proyecto turístico del sur sureste.


La ley de extinción de dominio será de carácter nacional conforme la iniciativa del senador Ricardo Monreal, a nivel estatal fue Marcelo Ebrard el que la importó del modelo colombiano del general naranjo y  conforme el modelo calderonista Plan Mérida. Bajo la Cuarta Transformación la iniciativa de Monreal barrerá los defectos que contenía la extinción de dominio en el esquema de las ventanas rotas de Giuliani: todos eran responsables y no solamente quien lanzó la piedra. Esto es, Monreal introdujo la reparación de daño a las víctimas del crimen organizado, es decir, a todos aquellos que de buena o bajo la fuerza hayan rentado, prestado o subrogados espacios para bodegas, viviendas, ranchos y transporte, no perderán sus bienes como sucedió durante la administración del ahora Canciller mientras fue Jefe de Gobierno. Infinidad de familias fueron victimizadas con la extinción de dominio en la CDMX, por rentarle sus propiedades al crimen organizado quedaban igual o peor que los capos. La iniciativa monrealista  introduce retroalimentaciones sobre la experiencia fallida en la capital del país, que es quizá el lado amable de una futura ley que aminora además los efectos brutales del Plan Mérida y su guerra fratricida a nivel nacional.



Abatir la corrupción, el desempleo, gestionar nuevos nichos productivos y una cultura de la austeridad republicana fueron los pilares con que Alfredo Domínguez prometió transformar Tlaltizapán en los próximos tres años. El edil pesista que pertenece al mismo partido en alianza con López Obrador y con Cuauhtémoc Blanco comenzó a limpiar la herencia administrativa apuntando a algo más que hacer de la Presidencia Municipal una oficina de catastro y cobro de predial que caracterizó la voracidad ilimitada del pasado ayuntamiento. Apuntar más allá de la privatización de los ejidos en contradicción al origen zapatista del municipio, lo enfocó Alfredo Domínguez con la introducción del emprendedurismo de las Pymes para diversificar las cadenas productivas de la zona. El último proceso de capacitación para la micro, pequeña y mediana empresa abarcó a los servidores públicos con tal de inculcarles una visión trascendida de la rutina parroquialista en que todo se ceñía a los temas inmobiliarios y que dio demasiado qué hablar del pasado. Junto con el gobierno de Cuauhtémoc Blanco la proyección de Alfredo Domínguez a través de desarrollo económico y laboral, permitirá detonar el crecimiento económico en áreas inexploradas en nuevas tecnologías e innovación de riesgos.



De gira por Alemania, Miguel Torruco cree haber alcanzado uno de sus objetivos en Sectur: en enero pasado el gasto por turista internacional que nos visitó fue de 1,014.9 dólares, lo que representa un incremento de 19.3 por ciento sobre el mismo mes del año anterior. Las proyecciones de Torruco se dirigen a reducir el turismo mochilero que viene en bola a México y que gasta poco porque evade el circuito de las cadenas productivas. Un turismo fincado en el gasto por visitante obtuvo su primer éxito en enero pese a las quejas de los empresarios corporativos de turismo acerca de que el plan ofrecido por Torruco los animó muy poco, no obstante  que nunca se había cruzado la barrera de los mil dólares para los turistas extranjeros. En Alemania Torruco Marqués, se reunió con directivos del “TUI Group”, el mayor grupo del sector turístico a nivel mundial, buscando oportunidades de inversión para México.



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