EDITORIAL

PAÍS CON MEMORIA



*Graue ante su desafío
*Multiventanilla del ISSSTE
*Saturnos de la UNAM
*Burocracia y tecnocracia


VLADIMIR ROTHSCHUH


Qué festejan los mexicanos en febrero un día como hoy, pocos lo recuerdan porque los puentes largos del calderonismo se ufanaron en dinamitar la historia de México. Un pueblo sin memoria ha dicho el presidente López Obrador, es esclavo de su destino, pero los mexicanos tenemos un rico pasado sobre el que debemos fincar nuestro provenir. Hoy el presidente López Obrador fue a Querétaro a conmemorar nuestra Constitución, la que da origen a la Cuarta Transformación por sus bases sentadas durante el siglo pasado. Y la iniciativa del Primer Mandatario es que los días feriados se celebren para que los mexicanos no crean por obra y gracia del consumismo que Febrero es para celebrar el Día de la Candelaria o el Día del Amor y la Amistad, sino que hay gestas importantes como este Cinco de Febrero o el 19 de la milicia o el 24 del lábaro. No ha pedido el presidente López Obrador acabar con los puentes largos que benefician los programas de Torruco en Sectur, sino añadir las fechas históricas a la cotidianeidad para rescatar nuestra memoria que la derecha histórica quiso aniquilar obviando nuestro pasado. Metido en Querétaro en su caldo historicista, el Jefe del Estado Mexicano explicó a los representantes de los tres poderes del Estado lo que es la Cuarta Transformación dentro de la Constitución con sus reformas para abolir la corrupción, para crear la Guardia Nacional, para elevar el Bienestar a Derecho, para consultar la revocación de mandato, cambios agudos expresados en el 17 por los Constituyentes y recuperados ahora por la 4T.


El rector de la UNAM escogió el día de la libertad, la igualdad, el bienestar y la justicia, el 103 aniversario de la Constitución, para expresarse en torno a la violencia arreciada ayer y arrastrada desde el año pasado cuando distintos grupos buscaron refugio en la Máxima Casa de Estudios ante la llegada del presidente López Obrador a Palacio Nacional. Detalló el rector Graue la media docena de acciones hechas y por venir a favor de las mujeres en la UNAM, cuando ciertamente el género es el pretexto para conseguir por vías espurias lo que por la vía legal no pudieron estos grupos, apoderarse de Rectoría. Es llamativo que teniendo presencia para la violencia no les alcanza para el dominio total de la Máxima Casa de Estudios. Y no es cuestión de remitir esos actos a noviembre pasado sino que se extiende al legado del Auditorio de Filosofía y Letras, ignorado en el dejar hacer y dejar pasar que identificó los ocho años narristas. Los partidos políticos, los nuevos grupos de la clase gobernante, todos tienen un pie dentro de la UNAM y esa simbiosis guardó equilibrios y los rompió cuantas veces les interesó. Así que es garantía ninguna que el presidente López Obrador reconozca bastardismo en esa violencia intra universitaria estando para muestra botonera el respaldo que le otorgó Zedillo o Barnés para ver interrumpido su rectorado en la única resolución buscada, que el Presidente de la República le diera respuesta y salida a la emergencia enviando a Juan Ramón de la Fuente, quien confirió lustre a la Máxima Casa de Estudios y hoy, por supuesto, respaldando la administración de Enrique Graue contra los intereses que trataron de hacerse de Rectoría infructuosamente. El dato es claro en las reglas del presidencialismo: el Jefe de Estado en cualquier circunstancia se inclina por su investidura utilizando de peones a los miembros de su tablero. La fortaleza del rectorado de Graue no le llegará de Palacio Nacional, los conservadores instalados en la UNAM, observan esa proximidad como adversaria de ellos y las izquierdas hambrientas de la UNAM se encuentran en la misma tesitura según lo revelado en la disputa por la dirigencia nacional de Morena donde se ha comportado el Primer Mandatario como un Jefe de Estado sin partido. Graue puede ver en el azogue de Polevnsky que el Presidente de México no tiene cuates y que su permanencia en Rectoría dependerá de su propio talento para leer las coordenadas de la Cuarta Transformación a las que debe sumarse la UNAM para dejar atrás el reumatismo burocrático, clientelar, intelectual, sindical y democrático, que hace de la Máxima Casa de Estudios un caldo de cultivo por aferrarse a un esclerotizado esquema. Debe entender Enrique Graue que la UNAM es ese Saturno que se devora a sí mismo y que la respuesta no está en la violencia o no-violencia, en la autonomía o el gobiernismo, en la juridicidad y la posjusticia, en la agenda de género o el machismo, es un sin fin de dialécticas cuya perogrullada se resuelve en lo obvio: Enrique Graue debe ser el parteaguas no de la UNAM, sino de la educación superior como reflejo de sus actos contra la inercia monstruosa de un espíritu que perdió la voz de su raza.


En todas las giras que Ramírez Pineda acompañaba al presidente López Obrador se encontraba con una queja común de la derechohabiencia del ISSSTE sobre los trámites de pensiones, otorgamiento de créditos personales, afiliación y vigencia de derechos. Y a la instrucción del presidente López Obrador, la respuesta de Luis Antonio Ramírez contra la herencia neoliberal de burocratismo, opacidad y abulia, fue crear en agosto pasado un espacio piloto de ventanilla única con 24 módulos, no sólo para agilizar servicios, sino brindar una atención más humana, detallada, con calidad y siempre en apego a la normatividad y transparencia. El hecho es que a seis meses, Ramírez Pineda inauguró formalmente en oficinas centrales dicha Ventanilla Única que se replicará en todos los estados siendo el siguiente en echarla a andar el Edomex.  De agosto del año pasado a enero del 2020, la nueva atención a doce mil familias basada en prontitud, agilidad y efectividad fue exitosa en sus trámites sobre pensiones, créditos, afiliaciones y vigencias. El proyecto de Ramírez Pineda contra esa herencia neoliberal jamás se habría alcanzado sin el respaldo del CEN del SNTISSSTE que encabeza Victoria Ranfla, hartos sus agremiados de la corrupción de las últimas tres décadas que los victimizó y ahora libera el presidente López Obrador elevando salarios, reconociendo esfuerzos, eliminando subcontrataciones y sobre todo basificando a miles de enfermeras y médicos.


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