EDITORIAL

EL SÍNDROME URZÚA

  



*Ave de mal agüero
*Alfileres de Aspe
*Economía Moral
*Fobaproa y NAIM
*Afores pasasitarias

  
VLADIMIR ROTHSCHUH


Cuando el Secretario de Hacienda se vuelve ave de mal agüero, al país le va mal, por fortuna la Secretaría de Hacienda tiene dos enormes candados que le impiden multiplicar los desastres económicos y se llaman López Obrador y Alfonso Romo. Hasta ahí y es más que suficiente para los empresarios contar con ese doble refuerzo inmediato a los desvaríos del titular hacendario cuyos costos los dispersó cruelmente Carlos Urzúa pero que no se han disipado del todo cuando Arturo Herrera dejó las áreas sensibles hacendarias en el equipo ajeno, así que no es raro que algunas veces caiga en las trampas de los urzuístas  y asuste con sus declaraciones tal fue su adelanto catastrofista de la recesión que viene y azotará la economía mexicana.
 Hay que ser francos, para que la economía nacional se destruya hace falta más que un tsunami azuzado por el FMI pues México no está atado exclusivamente al destino de una economía como sucedió con Estados Unidos por medio de la herencia salinista del TLC, sino que ahora juega en muchas canchas como otras naciones emergentes a las cuales las grandes crisis no les pegaron y les permitieron crecer inauditamente ante quienes se especializaron en desastres (FMI/BM) y no en desarrollo. Hay que resaltarlo, para que a la economía mexicana le vaya muy mal hace falta un Felipe Calderón en la Presidencia encabezando la corrupción y los crímenes de lesa humanidad por hambre y por narcoviolencia. Para que le vaya mal a México tiene que erigirse el Jefe de Estado en enemigo de los mexicanos, como Calderón que declaró a México un narco-país y a través de su titular hacendario, Carstens, le dio vuelo a la pauperización social ajustándole el cinturón a las familias haciendo de la economía un proyecto social perverso. La Economía Moral y próximo a ser un bestseller, es la vacuna contra las expresiones retrógradas del neoliberalismo que fomenta pánicos económicos sacando raja de esos miedos y donde México es ejemplo en el Efecto Tequila y los negocios inmorales de Soros. 
En frases inmortales de Pedro Aspe, el doctor Herrera no quitó ni un alfiler de Urzúa en la Secretaría de Hacienda. 
Así se le vio acosado por los políticos testaferros del neoliberalismo y propietarios del ahorro de los trabajadores, conocidas como Afores, a los que no frenó de tajo con la abyecta y descarada oferta de repetir la Ley Manlio con tal de mantener las abultadas ganancias con dinero ajeno. Porque el problema de las pensiones no está en la economía, no es culpa de los trabajadores, de los gobiernos o de los empleadores, la responsabilidad decae en el Fobaproa que bien analizó el presidente López Obrador en su momento al desnudar las maneras ingratas de la tecnocracia para enriquecerse a través de empresarios que como se hicieron dueños de bancos, carreteras, también de las Afores. El doctor Herrera acosado por los ‘aforistas’ atinó a decir que primero debería consultarse a los trabajadores, hecho plausible, pues nadie de esos ‘aforistas’  consultó a los trabajadores sobre el destino de sus ahorros en el NAIM de Texcoco. La reforma urgente en las pensiones será intervenir el andamiaje de la economía inmoral tecnocrática para extinguir las Afores y pasar el manejo del ahorro nacional al Estado Nacional como se hacía muy bien antes. Como es un proyecto sacar a la Secretaría de Hacienda de Palacio Nacional ahora que lo habita el Presidente de México moviendo la burocracia a las oficinas del SAT frente a la Alameda, igual es urgente la sanidad económica en el régimen de pensiones manoseado y carcomido por la élite neoliberal del siglo pasado y que hoy impúdicamente pide  más sanciones financieras al ahorro de los desvalidos trabajadores.
 Los políticos de la tecnocracia adueñados de las afores están metiéndole zancadilla a Arturo Herrera contra el presidente López Obrador, porque son las pensiones el instrumento perverso de la IP que llevó a Daniel Ortega a modificarlas con más años de retiro para desatar la sangrienta Primavera Nicaragüense que tiene a ese país hundido en la represión militar y en la miseria económica, como ya se lo narró el poeta Ernesto Cardenal al presidente López Obrador y todo, por la ambición de malversar el ahorro de los trabajadores.  Sí hay maneras de reconstituir el sistema de pensiones y es volviendo a los años ochenta y noventa cuando comenzó la traición tecnócrata, no deben seguir en manos privadas los ahorros de los trabajadores y cuya primera enmienda ya la hizo el presidente López Obrador metiendo reversa en el monumento a la corrupción del NAIM en Texcoco. La bonanza de la economía, la felicidad en las economías de los hogares proviene de un Presidente generoso y de un Secretario de Hacienda semejante.